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jueves, marzo 26, 2026

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Arequipa y el Gas Natural: ¿Motor de Desarrollo o Promesa Estancada?

Por: Armando Espino

La seguridad energética es, quizás, el factor determinante que define si una región se encamina hacia la industrialización o se resigna al estancamiento. En una reciente entrevista debido a la emergencia ocurrida con el gasoducto de Camisea, el Dr. Jorge Gamio, especialista en hidrocarburos, puso sobre la mesa realidades crudas sobre el gas natural en Arequipa que obligan a una reflexión profunda sobre nuestro futuro estratégico.

Armando Espino Moscoso, empresario hotelero.

La Paradoja del Gas en el Sur

Es una ironía histórica que, a pesar de que todos los peruanos financiamos a través de nuestros recibos de luz la construcción del gasoducto de Camisea, los beneficios reales se hayan concentrado casi exclusivamente en Lima e Ica. El sur del país quedó relegado tras la cancelación del Gasoducto del Sur, dejando a Arequipa dependiendo de un sistema logístico complejo.
Actualmente, el gas llega a nuestra ciudad en estado líquido desde Pisco, para ser reconvertido en una planta local y distribuido por tuberías. Aunque ya son más de 13,000 familias arequipeñas las que gozan de este servicio, la expansión de la red está paralizada. Según Gamio, no es un problema técnico, sino de intereses políticos y «lobbies» de transportistas de gas licuado que impiden la masificación del recurso.

Independencia ante las Crisis

Un punto de vital importancia para la tranquilidad del usuario actual es la resiliencia de nuestro sistema. Ante las noticias de posibles crisis por roturas en el ducto principal de Camisea, es necesario precisar que dicho evento no debería afectar en absoluto el suministro en Arequipa. Al no depender de una conexión física por tubo desde la selva, sino de un «gasoducto virtual» (cisternas) desde la planta de Pampa Melchorita, el flujo hacia los hogares arequipeños se mantiene independiente y seguro frente a contingencias en la red nacional de ductos.

Las Vías Hacia el Futuro

El diagnóstico de Gamio es claro: Arequipa necesita energía barata para ser productiva. Si tuviéramos gas competitivo, la región podría albergar fábricas de mayólicas, fundiciones e industrias de alto valor. Para lograrlo, existen dos caminos:

  1. El Ducto desde Pisco: Un proyecto de inversión privada que podría estar listo en dos años, pero que hoy duerme en el Congreso.
  2. Fortalecimiento del Gasoducto Virtual: Una solución creativa que implicaría traer el gas en barcos tanqueros hasta Matarani y trasladarlo por tren hasta la ciudad, con un tiempo de implementación menor a 14 meses.

El Tiempo se Agota

La urgencia no es menor. Se estima que las reservas de gas actuales solo alcanzan para los próximos 15 años, un margen que podría reducirse si Lima decide priorizar su consumo para generar electricidad. Ante este escenario, la alternativa es la energía solar. Es imperativo que Proinversión licite plantas de almacenamiento y que entidades como EGASA dejen de ser una carga económica que encarece la luz hasta en un 30% por el uso de petróleo.

La energía no es solo un servicio básico; es la diferencia entre el desarrollo y la pobreza. Es fundamental que este tema ocupe el centro del debate en las próximas elecciones regionales. Arequipa no puede seguir esperando por una energía que ya pagó, pero que aún no recibe plenamente.

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