La definición más sencilla de una zona franca, es la “perforación económica, delimitada geográficamente que tiene un tenue o nula presión tributaria y laboral”Al cambio, es una parte del territorio que para desarrollar determinadas actividades se le concede exoneraciones tributarias, bajas tasas; y con régimen laboral flexible. Todo para que se promueva actividades comerciales o industriales. Es una estrategia para el desarrollo. Ahora, en el mundo existen varias que van desde las zonas francas comerciales, industriales, turísticas, financieras.

En el Perú, y sobre todo en Puno, se impulsó la creación de una zona franca. Pero con un diseño hecho por burócratas, sin presencia del necesario sector privado, y con graves taras. Me opuse a ese esperpento del año 2005, vaticiné su absoluto fracaso. No me equivoqué.
Pero hoy, ya con un modelo económico mas asentado, y de acuerdo a estrategias, es que se ha modificado la dispersa legislación (entre ellas la bobería de la zona franca de Puno) para incentivar la creación de Zonas Francas, que en virtud del D.S. 005-2026 MINCETUR, no van a ser automáticas, sino previa evaluación, y viabilidad el área propuesta, para que no haya disparos bobos como decir: Puno, será zona franca turística, Juliaca industrial y Desaguadero comercial. Así se planteó ese absurdo, y con un directorio lleno de neófitos. O lo más socorrido: Las “organizaciones populares”.
Hoy, más bien después de una evaluación y delimitación se va a seleccionar al operador privado (no como antes un directorio lleno de empleados públicos) Es que lo que se trata no es crear burocracia, ni corruptela; sino posibilidades de inversión privada, para rentabilidad privada, y con gerencia privada. Y como es el riesgo privado, es este operador quien debe de invertir 1,500 UIT en los primeros dos años. Es decir, riesgo. Y como será su capital el que se invertirá en infraestructura física, promoción para otros inversionistas.
Me parece adecuado el diseño, para evitar que se meta -como siempre- la política, y en lugar de crear puestos de trabajo sanos, se termine como un ato de corrupción. Ahora, es de esperar que las regiones impulsen al sector privado para que se animen en invertir. Claro que el grave problema que se tiene en zonas como Puno, es la eterna conflictividad social, que en lugar de atraer al inversionista privado lo espanta, para luego volver a la misma monserga de reclamar vía puños en alto creación de puestos de trabajo; cuando con esas actitudes se desincentiva la inversión privada; y son las regiones aledañas a Puno, quienes serán las mas beneficiadas, por la elemental ecuación costo-beneficio.
Y eso se tiene que entender: El inversionista busca rentabilidad, retorno de su inversión; el tema social, es para el gobierno o para los políticos; y la única “responsabilidad social” del empresario FORMAL Y LEGAL, es crear puestos de trabajo sanos, pagar sus impuestos y mantener su actividad. Si eso no se entiende, por más buena que sea la norma, no servirá para nada.







