HUAYCAN: EL “AYMARAZO” LIMEÑO

Una vez más, la sombra de tumulto cobarde y anónimo, la mentalidad de tribu y de la psicología del desmonte vuelve a aparecer. Y ya no es en Ilave, Puno, Juliaca, Las Bambas, Conga; sino en la propia Capital, que de un buen tiempo a esta parte, se ha “provincializado”. Es decir que los habitantes de las provincias han invadido Lima, con su música, costumbres y dicción. Lima, ya no es la criolla o sibarita; ahora es chola. Pero no solo son huayños, sino que responden a la psicología de la comunidad campesina andina; donde se anula la voluntad personal y se promueve la acción anónima. Donde se estigmatiza la diferenciación y el estilo, y se alienta lo común, lo silvestre y lo anónimo.

Si creyeron que el impune “aymarazo”, se quedaría en Puno; se equivocaron completamente. Y seguramente los “científicos sociales” (eufemismo con el que se justifica sueldos en la Universidad, y en las ONG´s) saldrán a dar explicaciones, llenándose la boca de vocablos como “conflictos sociales larvados”, y demás locuras. Pero la verdad es que desde el análisis económico del Derecho, solamente hay incentivos o desincentivos a las conductas: Si del nefasto “aymarazo”, y del saqueo o quema a muchas instalaciones mineras, ha dado como resultado que no hay ningún detenido, pero si muchas “mesas de diálogo”, donde como primer requisito es el “corte de juicios a los dirigentes populares”, y el Estado de Derecho (oinc,oinc) les hace caso; entonces ¿No es una forma de incentivar la salvajada, el saqueo tumultuario? Lo peor es que estos comunistas “originarios”, que incentivan la violencia anónima, no podrían hacer lo mismo en Cuba, Venezuela o Corea; en cambio en esta tembleque y timorata democracia, hasta desafían a la pasmada policía que normalmente es la carne del sándwich: Si reprime duramente, el Policía se tendrá que defender solo en un proceso sobre “abuso de autoridad”; y si no lo hace, entonces hasta serán atacados impunemente.

De manera que lo sucedido en Huaycán, es solo un granito de arena en el desierto de la incapacidad represiva; es solo una muestra más de la psicología de masa, que hay que combatir. Ahora, existen leyes para reprimir, existen directivas expresas; pero como acá tenemos autoridades timoratas como la Fiscalía, que prefiere no denunciar, que prefiere llamar a la comprensión; y como tenemos a un Poder Judicial perdido en sus teorías hechas para Suiza, cuando la realidad peruana es debajo del África; entonces es lógico que surja esa estupidez de la “Justicia Popular” ¿Y cuál es la impopular? La justicia no está sujeta a un rating de popularidad, y debe dar a quien le corresponde derecho, o privarlo de él. Así funciona en democracias fuertes, que tienen un aparato represivo en forma, y un blindaje legal para la Policía.

Acá como siempre juega la “morenada política” un pasito adelante, otro atrás. Existe la ley que castiga duramente a quienes tomen las carreteras (y también en ellas) o atenten contra los servicios públicos. ¿Se cumple? ¿Cuántos detenidos hay por ese delito? Entonces díganme si se requiere de otras normas más. Acá en el Perú, funciona la teoría de los hechos consumados y nada más. ¿Uds. Creen que los vándalos pagarán los destrozos hechos a la propiedad pública o privada? Yo tampoco.

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