FIDEL HA MUERTO: ¡VIVA CUBA LIBRE!

El romanticismo de los barbudos, que encandilaron a toda una generación, cuando el 01 de enero de 1959 ingresaron a La Habana, después de haber colocado en ridículo al enclenque ejército de Fulgencio Batista; hizo de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Huber Matos y otros revolucionarios, los íconos de lo contestatario, rebelde con causa, entrega y sacrificio; de subordinar los intereses personales a los del grupo humano.

Pero cuando ellos llegaron al poder, su mensaje no era marxista-leninista. Ellos se erigieron como defensores de las libertades cívicas, frente a una dictadura corrupta y que había convertido a Cuba en el prostíbulo más grande de los Estados Unidos. Por eso, cuando Fidel llega a los Estados Unidos, despertó más de un suspiro y simpatía.

Era la democracia lozana, revolucionaria y viva. Sin embargo, el monstruo solo germinaba, porque en 1961 abandonó las banderas democráticas y abrazó desaforadamente a las del marxismo-leninismo; hizo de la dictadura del proletariado su credo y su fin; y a su pueblo le cambió de titiritero: Dejó el imperialismo norteamericano, y cual moza del pueblo corrió a los brazos de su nuevo amante: El social imperialismo, y ahí estaba presto a recibirlo nada menos que Nikita Kruschev el oso soviético, quien encantado de tener un satélite en América y a solo 90 kilómetros de Estados Unidos, pues lo mantuvo enviándole cada día, alimentos y armas con precios subsidiados, a cambio del modelo staliniano, con prácticas de sojuzgamiento de la libertad personal al límite.

Pero, tanto Huber Matos como otros primigenios revolucionarios de la epopeya de “Sierra Maestra”, fueron acusados, torturados, encarcelados o muertos. Fidel no permitía disidentes: Matos fue encarcelado durante 20 años, y al terminar su encierro se fue a Estados Unidos. Otro es el tema del “Ché”: El, quiso exportar el modelo cubano a América Latina, pero Castro lo prohibió, porque sencillamente entre el águila norteamericana y el oso soviético llegaron a establecer una convivencia en solo una guerra fría. Se repartieron el mundo. Entonces el “Ché”, se desligó de Fidel, y partió a su Gólgota: Bolivia, donde murió. Castro lo dejo a su suerte: Primero estaba la voz del amo soviético.

Luego, y con el objeto de seguir siendo la punta de lanza, el perro rabioso del social imperialismo, se lanzó y financió cuanta aventura guerrillera-comunista pudiera haber: Va desde Angola, hasta las Farc en Colombia. Que revolucionó la educación, y la salud en Cuba; nadie lo duda. Pero mantener a todos en el ideal de los comunistas de ser todos iguales en la pobreza (50 años comiendo todos lo mismo) sin posibilidad de tener oposición, ni voz en contra; era el prototipo de una dictadura mesiánica (así se lo dijo Pablo Neruda).

Si Cuba fue el “paraíso socialista” ¿Por qué los comunistas peruanos tan sibaritas no se fueron a vivir allá? ¿Por qué su pueblo que supuestamente vivía feliz, preferían ser carnada de tiburones, y escaparse a los Estados Unidos, antes que seguir bajo el estado policíaco de Castro y sus “Comités de Defensa de la Revolución”? Por eso, hoy que ha muerto Fidel Castro, y bebiendo su trago favorito, el “Mojito”, me pregunto si tenía razón cuando en el juicio por el asalto al cuartel Moncada dijo “será la historia quien me juzgue”. Pero creo que es el pueblo cubano que ahora con el ícono de la dictadura comunista muerto, será quien lo juzgue. Creo que vale la pena saborear otro cocktail: Un Cuba Libre.

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