EL HORTELANO DEL PERRO

Hubo en un paraje perdido en los andes peruanos, una tristísima ciudad circundante a un hediondo lago, que supuestamente era “atractivo turístico”. Y entre sus desgraciadas vivencias, la población tuvo que soportar a un desmonte de inciviles “originarios”, que metidos en vestimentas modernas llegaron a ser Alcaldes. Uno de estos seres, cuyo único mérito era el de la circunstancia de vivir del presupuesto nacional, vio de pronto que la “Ciudad del hediondo lago”, era diferente a su originaria comunidad campesina. El cargo le quedó grande y ajeno, y como su incapacidad era tan visible como sus limitaciones culturales, al extremo que una de sus iniciales allegadas le dijo públicamente que la ciudad marchaba al averno del subdesarrollo y que no estaba dispuesta a seguirlo; y que el descontento crecía como la corruptela en las adquisiciones, que hasta sobre valoraban en el doble una bolsa de cemento; entonces él le contestó desaforadamente: “¿tú crees que con solo 9 mil puedo vivir? De aquí no me importa irme a la cárcel, pero mínimo con 20 millones”. Audios de semejante diálogo hay, y seguro saldrán en su oportunidad.

Pero ante el oprobio cotidiano, un grupo de dignos ciudadanos, organizó con grandes limitaciones económicas la revocatoria del mandato del “pillo”. Y demostrando cuánta razón tenía Manuel Gonzáles Prada que decía “Dale autoridad al indio, y será el capataz más cruel”, ordenó a sus esbirros a que persiguieran a cuanto ciudadano hiciera campaña para quitarle el mandato edil. Además comprar al peso a cuanto periodista quisiera venderse, para mostrar lo inmostrable. Sin embargo, y tal como sucedió con los sátrapas de la historia, para su suerte se presentó la oportunidad que a veces el demonio pone: El tema de un proyecto de represa, en un lugar denominado Paltiture, cuya dominio territorial está en discusión; entonces el “pillo” aprovechando esta coyuntura, se erigió como el defensor del territorio, de pronto organizó una ridícula marcha “para defender el territorio”, lo gracioso es que al llegar (los que pudieron) a ese alejado paraje, nadie se quedó allí; ninguno de sus “ayayeros” de lealtad con tarifa, hizo su choza, y tampoco planteó un proyecto alternativo, y lógico: Menos se les ha ocurrido crear allí una agencia municipal. Linda manera de hacer frontera viva. Pero como a todo chancho, le llega su San Martín; una dama que dirige a la competitiva Arequipa, le enrostró lo que todos saben, pero no quieren reconocer: Que es el perro del hortelano: No come, ni deja comer. Sin embargo, quienes si lo conocemos, decimos que el pillo es peor: Es el hortelano del perro, es decir que tampoco sabe que tiene un perro, pero si muchos ratones. Pero al final ¿Que creen que pasará? Bueno, sabemos que todos los días se las pasa tachando los números en el almanaque, porque si algo conoce, son las costumbres inveteradas de sus paisanos: Espera con ansias a que llegue el fin de año, para que todos vivan mirando a Febrero, y entre tones y sones se olviden al menos momentáneamente de la incapacidad, corrupción, abuso e incivilidad.

Escriba su comentario No hay comentarios

Comentar con: ó
REDES SOCIALES
Videos Ver más

Cargando video...

Sociales Ver más
Chica T&T Ver más
RESPONSABILIDAD SOCIAL Ver más