LA RUTA DEL PISCO.

La mayoría del grupo había madrugado para empacar rápidamente y con el estómago vacío, al cabo de unos minutos el bostezo era casi en coro, la primera parada la hicimos en los alrededores de la ciudad, en una Bodega de La Joya, donde se produce el Pisco “Torre de la Gala”, ubicada en una extensa planicie, el sol empieza a lanzar sus primeras olas calurosas que más tarde se convierten en llamaradas. Un delicioso adobo con el primer brindis de la jornada de 3 días con el obligatorio pisco calienta los ánimos y despierta los 5 sentidos y 1 más de la concurrencia femenina.

Un fuerte aroma nos envuelve en la soleada mañana, la alfombra morada nos conduce a una de las tantas salas donde la uva sufre una larga y dedicada transformación hasta su embotellamiento y lucirse en vitrinas como bebidas emblemáticas del Perú, el Pisco y el Vino.

El aroma de ésta alfombra es orujo y concho, los últimos residuos del proceso extractivo de la esencia de uva y son hábilmente aprovechados hasta como fertilizante para las nuevas generaciones de cultivos. Carlos Puertas Reynoso, ingeniero de profesión y enólogo por vocación es nuestro anfitrión de “La Barrera” una de las 17 bodegas de la Región Arequipa y el Valle de Majes, donde el Pisco y Vino se gestan con el cuidado ancestral y el uso de los 5 sentidos para dar a luz a los aromáticos. Como antesala recorremos sus sembríos de mango que lucen como árboles navideños. Carlos se esmera por presentar lo mejor de su producto y confiesa las aventuras y desventuras de haber montado la boyante bodega, sorteando “barreras” de la hazaña que resulta hacer empresa en el Perú y especialmente en provincias, acaso por ello bautizó junto a su socio con el nombre de “La Barrera”.  Un día antes Don José Santos Zegarra Bernal, Gerente de la “Hacienda del Abuelo” narra sus inicios en éste apasionante y aromático mundo, a sus 72 años labra aún la tierra, cuida delicadamente cada cepa y se esmera en que cada gota y sorbo sirvan para “fabricar anécdotas”, está a punto de delegar la gestión de la hacienda a la 4ta. generación, su hijo Omar, Ingeniero Alimentario en uno de los valles más antiguos de Sudamérica. Un rígido Pedro Zapater apura el paso de la comitiva, disciplina como ésta es necesaria, el anuncio “Faltan 5 minutos” se repite como colofón de cada visita. El recorrido nos conduce a las cercanías de Toro Muerto, una zona rezago de los geo glifos de los ancestros talladas en piedras como fiel testimonio de su paso por éstas tierras que lamentablemente fueron depredadas poco a poco por gente insensible. La hacienda, al borde de la carretera, lleva el nombre de ésta zona es un intento para perpetuar en la memoria de los visitantes y un homenaje a lo que queda del patrimonio arqueológico.  Una hermosa cabaña de madera alberga lo mejor de su producción pisquera, el amplio jardín refresca la mañana, curiosamente durante las obras civiles de ampliación de su planta su gerente Enrique Luque Vásquez se topó con una piedra en forma de corazón, acaso un indicio de que lo mejor del valle no sólo está en viñas y botellas sinó en el corazón de su gente laboriosa que no se arredra ante las circunstancias. Más allá, Victor Hugo Zegarra Gerente de la Bodega Midolo aguarda nuestra visita entre marinera arequipeña de su hermosa niña, desfile de caballos de paso y una cata obligatoria del Pisco a base de uva negra criolla, acholado y moscatel, los que no tenemos experiencia y nuestro paladar es virgen, sufrimos las consecuencias en algunos minutos, pero claro que vale la pena, el queso, chicharrón de chancho y aceituna sirven como colchón para retomar la cata.  Oswaldo Reinoso Wong, Gerente de Piscos y Vinos Reinoso hace lo propio en su hospitalaria bodega esperándonos con un delicioso almuerzo vespertino, previamente visitamos su bodega con toneles de barro sellados interiormente con cera de abejas, semienterrados, un secreto para obtener el punto perfecto de fermentación. Más adelante Rosana Valdivia de Yañez nos espera en La Tinaja de Oro, una combinación de hospedaje, grill y viñedo, una muestra de la convivencia con la naturaleza sin mucho esfuerzo, una buena estancia en sus bungalows, piscina y paseo por la viñas pueden relajar cualquier alboroto ocasionado por el stress citadino.

La oscuridad de la noche nos cubre y enrumbamos a Huancarqui, la leyenda urbana del aquelarre, previamente visitamos a Jorge Luis Estremadoyro Bustamante, gerente de la Bodega Estremadoyro, su jovial carácter y calor humano compensan cualquier ánimo cansado, su bodega hecha prácticamente a mano le da un caché hogareño, mezclado con obras de colección de sus ancestros. Nos narra con elocuencia su larga experiencia y la cata de su pisco, como en todos los casos es obligatoria, a éstas alturas la mayoría de los visitantes ya gozamos (sufrimos) de las consecuencias. Huancarqui nos espera y el recuerdo de tantos comentarios y leyendas urbanas de que dicha localidad es el reducto de brujas y hechicheras pone nerviosos a algunos, cuentan de muchos casos como el de aquél joven viajero que cautivó a una guapa moza huancarquina y ésta al no ser correspondida urdió una trampa enceguecida por su despecho haciéndole ingestas una pócima a base de heces y sudor de un batracio cuyo efecto fue visible a las pocas horas, el infortunado amaneció con unas marcas horizontales en su rostro digno de análisis de cualquier médico, enfermedad incurable; leyendas como ésta son antiguas é inciertas más no asi la siempre y real simpatía de sus mujeres. Tal vez la oscuridad, follaje, bosques, terreno pedregoso y polvareda (las vías de penetración hacia las zonas rurales donde se encuentran muchos viñedos lucen el abandono del gobierno, tómese en cuenta que las carreteras son columnas vertebrales de cualquier destino turístico) antes de la llegada a la Hacienda Los Pinos, ponía nerviosos a algunos, lo cierto es que el trajín del día, el bamboleo y los vapores de tanta cata adormecieron nuestros 5 sentidos, sin embargo la deliciosa “cena show” con cantante incluido más las docenas de copas y jarras de pisco animaron a muchos a cantar a capela con autoridades distritales y ensayar pasos de valses arequipeños con amigos bodegueros, era cerrar con broche de oro (y pisco) la jornada. La Hacienda Los Pinos es una casona que conserva aún piezas de incalculable valor, podemos apreciar vitrolas, prensas manuales, pieles y cuernos de animales cazado, todo el ambiente de casa-museo-restaurant enamora el visitante al pie de una chimenea y un horno. Sus cómodas habitaciones tipo 3 estrellas no hacen extrañar para nada a la ciudad. Nos espera otro día y hay que aprovecharlo desde temprano.

Cuenta César Uyén, gerente de Pisco Cepas de Loro que sólo una vez al año su viñedo de Majes recibe la visita de una bandada de loros, razón por la que su Pisco fue bautizado en honor a éste plumífero y vaya que luego de probar la variedad de sus productos Acholado, Mosto Verde, Italia, Uva Negra, Moscatel, Mollar, Quebranta, Torontel, uno toma la postura del ave aludida y hace honor al slogan “un pisco para conversar”. Uyén es harto conocedor del tema vitivinícola y se explaya sobre el proceso que sufre la uva, su salón principal aparenta ser una fábrica donde decenas depósitos mecanizados de acero y enfilados ordenadamente le dan la prestancia del caso. Su proyecto de añadir habitaciones contiguas a la fábrica para enamorar más aún al visitante está en giro, en realidad es bien difícil hacer una “visita de médico” en cada bodega, se necesita permanecer más de  1 día para empaparse no sólo del vaporoso licor sinó de su entorno é historia.

Horas más tarde Marco Antonio Zuñiga Ingeniero Agrónomo de profesión Gerente de Producción de Majes Tradición nos guía en un recorrido por los distintos ambientes de su industria, cada fase tiene su sala especialmente acondicionada. Previamente escalamos 150 metros hacia el árido y plomizo cerro frente a su bodega, el sol es abrasador, ningún ser humano podría sobrevivir en esos lares, el contraste es paradójico a las faldas de los cerros inhóspitos se encuentra el cauce del río Majes seco por ahora y a su alrededor una alfombra verde interminable donde brotan frutales despensa de Arequipa. Los mosquitos son parte de la jornada, a éstas alturas muchos de nosotros ya hemos engordado a muchas plagas con la poca sangre de nuestro abundante torrente alcohólico. Marco ha recorrido Argentina, Chile y países europeos y ha ganado experiencia y  ha venido aplicando sabiamente sus técnicas en la industria. Los toneles no sólo son instrumentos de trabajo sinó forman parte de la decoración de todas las bodegas, posan como eminentes personajes de espectáculo, algunos ostentan varios siglos de edad. En lo alto del cerro ha instalado un acumulador de energía solar con la que compensa en mayor medida la maquinaria de su planta. Debido al olvido del gobierno en infraestructura para la zona, la intuición y la necesidad conllevan a situaciones extremas. Muchos pobladores aprovecharon los “ojos de agua” de los cerros y vaya que sus aguas no necesitan ablandamiento, su pureza es igual ó mejor que una embotellada, para aplicarlos en sus cosechas de arroz, uva, papaya ó palta. El arroz con pato, previa cata obligatoria de Pisco ya ha preocupado a muchas damas que rompieron su dieta.

El sol está por ocultarse y llegamos a la Bodega Camaná, ubicado en Santa Mónica-Pucchún, distrito de Mariscal Cáceres, como parte de las sorpresas que siempre nos han venido aguardando, varios caballos de paso  al ritmo de un tondero y marinera impiden que el astro rey caiga pronto, gozamos de la música y la bienvenida hasta el último rayo de sol. Daive Fernandez, ingeniero de profesión como casi todos sus colegas del rubro, se deshace en explicaciones técnicas y pormenores del procedimiento para la obtención del pisco al que ha bautizado con el nombre de “Camaná”, sus salas están dotadas de máquinas y equipos que cumplen de lejos los estándares de calidad.

Luego de cenar en Ocoña, nos sorprende la media noche y Caravelí nos aguarda silenciosa y limpia no hay una persona en las calles, el único despierto del pueblo es Mario Casas Berdejo, gerente del Savoy Plaza, su Hostal es muy cómodo y acogedor con todos los servicios de la capital de la reigón, Mario es promotor turístico de la zona y uno de los pocos guías conocedores de enología, su acompañamiento para cualquier recorrido por la zona es necesario que la conoce como la palma de su mano, nos conduce a la Bodega Chirisco, un oasis en medio de las quebradas , follaje y bosques,  él como Presidente de la Asociación de Productores de Pisco de Caravelí ostenta varias galardones nacionales por su contribución a resaltar la bebida de bandera del país. El “welcome-drink” con su producto “Comendador de Caravelí” inicia la cata diaria.

Al cabo de unos minutos don Edilberto García Navarro, Gerente General de Viña García Caravelí y su afable esposa nos esperan en su fundo, nuestra impresión de que cada bodega tiene su propio encanto es más fuerte, cada quien se esfuerza por darle un toque distinto que lo hace irrepetible. No dejamos de sorprendernos. El olor a viñedo, pisco y uva en un momento fue invadido por olor a leño crujiente proveniente de un horno artesanal en medio de un jardín, no hay nada más delicioso que degustar pan recién horneado, queso aceituna y vino, la sensación es incomparable y la calma de los alrededores pretenden atarnos por varias horas. Don Edilberto que en sus años mozos debió lucir como galán de telenovela, luce aún vitalidad y la paciencia de haber sido testigo de varias generaciones propias y de colegas vecinos  y nos narra sus experiencias de vida, un “buen paso” (que es el nombre de la bodega) en ésta industria fue una decisión cuando joven, que ahora trasciende lo local y contribuye al esfuerzo del arequipeño por su producción regional y orgullo nacional. A punto de pedir un vaso de agua mineral, la hacendosa esposa asoma un vaso a la parte baja de una piedra ovoide que es soportada por una cajuela de madera, el vaso se va colmando de un líquido. Lo observamos con cierta desconfianza, y antes de que podamos preguntar por su contenido nos explica que se trata de una roca volcánica y porosa por cuyo interior el agua de un manantial cercano es filtrada lentamente hasta dar a luz agua totalmente purificada, nos despedimos dejándolo en su envidiable viñedo de envidiable paz. El llamado casi castrense de Pedro apurando el paso es recurrente, recordaba la queja “qué difícil es guiar al turista peruano” que me hacen frecuentemente los guías de turismo. La bodega Acapana nos espera a unos minutos, como todas las demás bodegas luce enormes toneles semi enterrados y sellados interiormente con grasa de panal de abeja, las paredes tienen color tierra y el sol se filtra tímidamente por las pequeñas ventanas, el calor es impresionante, un cuarto de sauna al estilo rural. Ivan Acapana Espinoza es el dueño del proyecto, nos recibe su administrador Ing. Huber Hernandez Huamani quien nos da una larga explicación sobre la elaboración de su pisco Moscatel.  Su apellido proviene de “Akapana” centro ceremonial de todo el imperio tiwanakota, un adoratorio en forma piramidal, el logo de su Bodega lleva sutilmente una corona como símbolo de la supremacía del imperio y vaya que en todo lo observado en el recorrido la majestad que se lleva el cetro y corona es la uva. Su proyecto de construir un hotel, restaurant y centro de esparcimiento se hace con la expectativa de la visita de cientos de turistas. La accesibilidad en la zona rural es difícil, el Gobierno Regional de Arequipa lo sabe pero no hay decisión política para mejorar las obras de infraestructura, conscientes de ello Acapana ha instalado su propio sistema de electricidad y 3 pozos tubulares con riego tecnificado por aspersión. El ágape nos estaba esperando al aire libre. Papas sancochadas con queso, aceitunas y aji. De remate el Moscatel, rodeado de patos frente a una impresionante vista panorámica de sus 40 hectáreas donde piensa plasmar su ambicioso proyecto. El sobre peso a estas alturas de algunos participantes ya se hace evidente pero es irrenunciable ante el desborde de atenciones de sus afables anfitriones. Hay que obedecer a nuestro circunstancial Tour Conductor Pedro. Atico nos espera.

Una ligera clase de biología marina de Elvira Rasquio propietaria de la Cevichería “Pica Rico” sobre el erizo estimula el paladar, las conchitas a la parmesana, ceviche de erizos, chicharrón de pescado, chicha morada, completan la jornada, un almuerzo tardío pero muy placentero. Estamos a minutos de Atico uno de los puertos visibles de Arequipa, se hace necesario obra civil del gobierno local y también regional, mejorar la apariencia de su fábrica de harina de pescado y su balneario se hacen imprescindibles para incluir su visita en los itinerarios de las Agencias de Viajes. La brisa marina y los últimos rayos del sol animan a algunos a caminar descalzos por las orillas, a otros a remojar sus anatomías y los demás a seguir brindando, por fortuna contamos con la presencia de la mayoría de los gerentes de las bodegas que desearon acompañarnos hasta el último minuto de nuestra

Nostalgia al retornar a Arequipa, amigos recién conocidos otros reconocidos, anécdotas a cada paso con y sin el estimulante natural y compañero de toda la travesía el Pisco, nos despedimos con la firme promesa de regresar acaso con familias y amigos y con los deseables grupos de turistas sean locales, nacionales ó extranjeros, como muestra de reciprocidad ante el desborde de tantas atenciones recibidas.

Un agradecimiento especial a:

Alfonso Eguiluz (Presidente de OGD Arequipa)

Pedro Zapater Carbajal, Director de Buró de Convenciones Arequipa

Ana María Rojas, Presidenta de Avit.

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  1. Mario Antonio Casas Berdejo hace 5 años

    Muy interesante,fue este viaje que solo quedó en el recuerdo.

  2. Marita Paredes hace 6 años

    Que bonito viaje, y al forma tan simpatica de narrarlo hace que uno tenga ganas de ir

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