EN LA TIERRA DE KELSEN Y KAFKA.

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Me acuerdo de algunos círculos de estudios que llevan el nombre del jurista nacido en Checoslovaquia, pero como antes era parte del Imperio Austro-Hungaro, pues muchos piensan que era austríaco. Claro que vivió más por y para la orgullosa Austria, pero estos círculos “Hans Kelsen”, ignoran la cultura ambiente en la que vivió el jurista, sobre todo el orden de la sociedad en la éste se desarrolló y que hasta hoy día es parte de su valor agregado. Y yo que estoy por estos lares, me pregunto si soportarían la puntualidad, la formalidad, la fortaleza de la palabra empeñada; y sobre todo el interés cotidiano porque todo funcione bien; y sin criolladas. ¡Pobre Kelsen, hasta lo hacen bailar morenada!. Y no es que me burle de esas iniciativas digamos silvestres, sino que tanto a él como a Goldsmith y a otros del Círculo de Viena, no les importaba en lo más mínimo “las tendencias del derecho peruano”, ellos idearon un orden pensando en su sociedad, y en el legado que recibieron. Y tan solo mirando toda la munificencia del medioevo que mantienen casi intacta hasta ahora, me pregunto si tantos discursos bobos sobre el garantismo peruano podrían igualar mínimamente a siglos de orden y formalidad.

Pero cuando se visita Praga, la Capital de Checoslovaquia; y que es una de las capitales más cosmopolitas que conozco, pienso inmediatamente en Puno. Aquí tienen el Río Moldavia, con embarcaciones turísticas con todos los servicios y sobre todo con una pulcritud absoluta. Ya se pueden imaginar a un viajero cosmopolita pedir eso en las “embarcaciones” que pululan en el Titicaca. Sorprendentemente, y pese a que Praga está a orillas de éste rio; no está contaminado, y es otro atractivo que cisnes se acerquen a las lujosas embarcaciones, que son normalmente restaurantes flotantes. Si se quiere explotar el turismo y no al turista, se debe de impulsar esta clase de inversiones, y no espantarlas. No creo que la autoridad portuaria de Praga, tenga tanto celo como la de la Capitanía de Puno, sin embargo veamos la calidad de gente que tiene y sobre todo el volumen de turismo que se recibe.

Hay miles de turistas en toda Praga, y la cantidad de servicios turísticos es de primer nivel; pero algo importante: Todos los comercios y restaurantes (en cada cuadra habrá por lo menos cuatro a cual mejor, y todavía temáticos) tienen personal que habla fuera de su ininteligible checo; el idioma del mundo: El inglés. No entiendo cómo es que teniendo “Facultades de Turismo” en nuestras universidades puneñas, no se exige como requisito sine qua non, el conocimiento del idioma inglés. Entiéndanlo bien, si este idioma no se conoce, uno no podrá viajar por el mundo y tendrá como vemos en Puno, una cultura limitada, endógama. Checoslovaquia está saliendo aceleradamente de la lacra comunista que la mantuvo encerrada dentro del “paraíso socialista”, y lo está haciendo en forma eficiente, globalizada; claro que por política “nacionalista” sigue su moneda oficial “krone”, pero no hay taxi, ni negocio que no acepte Euros.

Como siempre la economía de mercado es avasallante y está encima de cualquier declaración lírica; no aguanto más y me compro una gorra que llevaban los oficiales comunistas con la hoz y el martillo, me encanta que literalmente hoy, se puede comprar ese odioso símbolo y que sirve solamente como un souvenir. Y al final, nunca pensé en llegar a la patria también del depresivo literato Franz Kafka, y pasear por la habitación que habitó, pero no entiendo porque era tan oscuro y melancólico, si su ciudad es realmente preciosa tanto de dia como de noche; porque los Checos han hecho de Praga un símbolo de ciudad limpia, segura, con unas inversiones privadas en todos los aspectos; y el Municipio ha desarrollado una agresiva política en ese aspecto, resultado: Un éxito total. ¿Podríamos algún día tener eso en Puno, y en el Lago?

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