EL SERIO PROBLEMA SIRIO

Al preguntarle a mi suegro Herr Karl Auinger, sobre el porqué los Austro Alemanes ayudan a los inmigrantes Sirios que huyen de otra nueva masacre religiosa más, hoy disfrazada del Estado Islámico, y que azota a esa parte del mundo; me contestó lacónicamente “¿Qué podemos hacer? Tenemos que ayudarlos”. Es que para ellos la solidaridad, al igual que el humanismo no es una teoría más: Es una actitud. Claro que es explicable, porque allá en el primer mundo del primer mundo; cuando uno sale rumbo a su trabajo, llega a su destino: No hay la procesión del milagrero, o las marchas del Sutep; o las masas armadas con piedras de los “universitarios”. Si uno va al hospital, lo curan; va a la escuela, lo instruyen; el gobierno, gobierna. Entonces, todo lo demás funciona, y ellos creen que así debe de ser el mundo, y ellos son llamados a ayudar. Así son los europeos, que si de algo son enemigos ahora, son de las guerras; de todas. Porque las tuvieron bien grandes, mundiales.

Pero como siempre de buena gente se pasa a otro lado, y de eso también soy testigo, porque he visto cantidad de musulmanes y de árabes maximalistas; que en pleno verano austríaco con un calor encima de los 40 grados, los hombres caminan orondos con ligeros trajes; pero tres pasos detrás de ellos caminan casi empacadas en sus largas y pesadas túnicas, sus esposas, viendo al mundo por la mirilla de la “Burka”; es que para el Islam las mujeres son la tentación, son imperfectas. Primero come como chancho el hombre, luego el hijo varón, y después la esposa. Esas costumbres a muchos europeos les enervan. Y nada garantiza que los Sirios que supuestamente ya están “modernizados”, no lleven lo mismo de exóticas y bárbaras costumbres, religiones y traumas. Vaticino que surgirá otra vez un racismo en Europa, porque a nadie le gusta que le impongan costumbres, o credos con los cuales no comulga.

Pero trasladándonos a nuestra triste realidad, donde nada funciona; donde todo falta, y todo es necesario y urgente; creo que debemos practicar algo que allá en Europa lo hicieron y lo hacen por su avanzada social-democracia: La caridad empieza por casa. Y no entiendo por qué y para que vamos a importar Sirios, alimentándolos como a congresistas (no con el veneno de Qali Warma), dándoles vivienda y trabajo, cuando tenemos en los Andes; peruanos que se mueren de frío, que no conocen calzados; que no conocen otro alimento más que lo poco que sacan de la tierra. Ellos no son sirios, son un serio problema peruano. De manera que, si vamos a querernos disfrazar de “modernismo”, de “solidaridad internacional”, primero veamos cómo podemos ser solidarios con nuestros connacionales, con los propios peruanos. Además, cuando tuvimos la ordalía comunista de Sendero Luminoso, no tuvimos mucha “solidaridad”. Más bien fue una despistada televisión inglesa, la que hizo todo un especial en favor del “Shinning Path”, recolectando dinero pro “support for peruvian revolution”; con lo cual se compraban más dinamita y armas asesinas.

Si no volteamos la mirada hacia nuestros propios desterrados peruanos, va a llegarse al colmo de que miles de peruanos abandonados por el Estado, se tengan que ir a Siria, para que de allí, los asilen con todo lo necesario los europeos, o su propio ingrato país: El Perú. No miremos la paja en el ojo Sirio; miremos el troncaso en el nuestro.

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