EL AGENDADO ROBO DE NADINE HEREDIA

Fernando de Trazegnies Granda, uno de los más ilustrados juristas peruanos contemporáneos, escribió hace más de 20 años un precioso libro, editado por el Fondo de la Universidad Católica; el título era de lo más rimbombante y ampuloso “Ciriaco de Hurtecho, un litigante por amor: Reflexiones acerca de la polivalencia táctica del razonamiento jurídico”. En éste, nos demostraba cómo una brillante alegación jurídica puede ser de más utilidad a la parte contraria, que para el que la exhibe cual sable del medioevo. No pensé que a las décadas, éste podría aplicarse casi al milímetro a la actual coyuntura, en la cual un jaque a la reina; pone entre las cuerdas políticas al despistado (e inútil) Rey. Es que, hoy por hoy se ha demostrado palmariamente, con toda la constelación de argumentos y pruebas, que Ollanta reina; pero quien gobierna es Nadine Heredia. Y cual vil ajedrez de negras noches y blancos días, y agonías (la prosa es de Borges), cada semana sale a luz, una iniquidad. Y no hay confabulación aprista, de centro; o comunista que valga. Ahí están los hechos.

Pero vayamos al tratamiento técnico-legal de la coyuntura. La jaqueada reina, manifestó inicialmente que no eran suyas las elocuentes agendas. Luego, dijo que eran pero que habían sido adulteradas en parte (lo que significa que eran suyas); y finalmente que “habían sido robadas”, y que por eso denunciaría al ex – incondicional y financiador de la primigenia campaña del nacionalismo Álvaro Gutiérrez, quien seguramente había ordenado a la ex – empleada Micheline Vargas; a que las robara. Sorprendentemente, el bien remunerado abogado Roy Gates, dijo que los denunciaría. Hasta ahí, esta bueno; pero los abogados debemos de tomar estos hechos y analizarlos con guantes de hielo, como decía Ranke. Para empezar: ¿Hace cuánto tiempo las agendas fueron supuestamente robadas? ¿Uno, dos, o cinco años? Sin ser tan exquisitos y dormir a mis lectores, pero para cualquier abogado que pergeña en algo la frondosa dogmática penal, hay una diferencia entre el Robo, que es el apoderamiento por violencia de un objeto; con el Hurto, que es la sustracción ilegítima del bien sin violencia. Entonces no hubo robo, sino hurto.

Ahora, ¿Cuál es el valor de los objetos sustraídos? ¿Eran de valor científico, cultural, o para uso público? Nada, solamente de valor político, para lo que queda del nacionalismo famélico. Bien, pero resulta que para decidir si es delito o solamente falta, cualquier fiscal pedirá el valor monetario del bien: Y ahí, van a chocar con la triste realidad, porque resulta que todas las agendas juntas no llegan ni a 100 soles; de lo contrario acrediten el valor monetario (no sentimental, ni político). Con lo que se estará dentro del art.444 del Código Penal, es decir que si no sobrepasa a un sueldo mínimo vital, será Falta. Ahora viene lo peor: ¿Cuándo ocurrió la falta? Si la respuesta es hace más de un año, resulta que notoriamente la falta ha prescrito, tal y como lo ordena el artículo 440º, que establece que, en las faltas la acción penal prescribe al año y medio. Es decir que penalmente la denuncia de Nadine está muerta al igual que su imágen; pero contra ella está el fantasma de la corrupción vivo y la visita semanalmente. ¡Cuánta razón tenían los romanos cuando decían “La mujer del César, no solamente debe ser honrada; sino parecerlo.”! Pero acá, ni es honrada, ni parece; Ollanta no es el César, sino más bien parece su victimario: Bruto.

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