LAS EMPRESAS DE TRANSPORTE «MADE IN PUNO».

Como se estila en el medio, todo gira en base a la “morenada”, es decir una indefinición absoluta, que va desde lo político (no son de derecha ni izquierda, sino todo lo contrario), lo personal (no son casados, ni solteros; sino convivientes) y en lo económico es peor: Viven y gozan de las ventajas de la economía de mercado, pero reclaman por “precios oficiales” o “tarifas sociales”. Un arroz con mango.
Y descendiendo, me he encontrado con una problemática que todos los días hace crisis y como no se quiere ordenar nada, se sigue permitiendo la eterna filosofía de la “morenada” que tanto nos perjudica como Región competitiva y moderna. Me refiero al Sector Transporte, resulta que como cualquier entendido en Derecho Corporativo lo sabe, una empresa es una reunión de capitales, con un objetivo: El lucro. Ahí nada tiene que ver esas palabras “social”, o “interculturalidad”.

De manera que si unos capitalistas puneños quieren hacer una empresa de transportes para cubrir una necesidad del mercado, fundan una empresa con determinado capital (aportes en efectivo o en bienes, llámense vehículos) y para probar su porcentaje en el capital social, pues figuran en el Estatuto, o se les entrega Acciones. Al aportar en vehículos, estos deben ser valorizados, hacer la transferencia a la empresa y DEBEN de ser considerados como Socios, teniendo derechos económicos (percibir las utilidades que debe generar la empresa) y políticos (participar en las decisiones de la empresa para elegir o ser elegidos como su gerente, o Presidente de la Junta). Pero en Puno, como siempre todo lo que funciona eficientemente en mercados profundos, acá se disloca. No se entiende que al transferir los vehículos a la empresa, es la empresa la propietaria.

Lo gracioso es que, estas Empresas, nunca llaman a Junta General, el Gerente es el “dueño” de la empresa, el Libro de Actas es un saludo a la bandera; y lo más costeante: Las empresas de transportes no dan utilidades, o las dan en forma ínfima; pero sorprendentemente tienen 30 o más unidades móviles. ¿Y la SUNAT?, bien gracias ¿Cómo se explica tal bonanza real, pero legalmente insustentable?. Resulta que, acá han ideado cual pasito de “morenada” una burda forma de ser y a la vez no ser; son los Hamlet´s andinos.

Por eso, es que cuando tienen una concesión de ruta, permiten que bajo el nombre de la empresa, se integren a la flota, otros a quienes burdamente los conocen como “inquilinos”, cuando técnicamente deben llamarse más bien arrendadores; pero acá todo se confunde y se hace al revés. Y estos, en lugar de COBRAR por el hecho de que su vehículo preste servicios a la empresa, resultan PAGANDO por figurar en el padrón, pero no son considerados como participacionistas o accionistas; tienen que pagar una “mensualidad”, de la cual el Gerente no otorga factura; y cuando quieren transferir el vehículo, que figura fraudulentamente en el padrón como parte de la empresa, también les cobran.

Un negocio redondo para el “Gerente”, que desconoce absolutamente la Ley General de Sociedades, y que además aprovecha de la supina ignorancia de muchos incautos que consideran que así funcionan las cosas. Y el resultado es perjudicial para todos, porque el Estado no recibe el Impuesto a la Renta, los “inquilinos” son atropellados en sus derechos, se pervierte el modelo económico; y al final el único beneficiado es el que cobra por “ingresar o salir” de la “empresa”. Este absurdo sería bueno combatirlo, con solamente pedir por parte de la Autoridad, que en el Libro de Actas, figure que, por déficit de flota, se arriende las unidades que se pretende incorporar. Se puede hacer, pero se requiere para eso coraje y decisión; y eso es lo que falta en las Autoridades.

Escriba su comentario No hay comentarios

Comentar con: ó
REDES SOCIALES
Videos Ver más

Cargando video...

Sociales Ver más
Chica T&T Ver más
RESPONSABILIDAD SOCIAL Ver más