EL RETO DE LA EDUCACIÓN EN NUESTROS HOGARES.

En el ambiente de oficina, campo y guías hoy tenemos a varios padres que pensamos en que tendrán como patrimonio nuestros hijos, entonces consideramos que deben ser sucesores de nuestra actividad económica, sucesores de nuestras propiedades o en su defecto queremos que ellos sean los que curen nuestras frustraciones profesionales; entonces los motivamos a hacer lo que nosotros no pudimos lograr en la vida, e invertimos en cargar nuestro ego en nuestros hijos. Sin darnos cuenta estamos formando hijos sin autonomía, es lo que nos cuenta David Fischman & Lennia Matos en su reciente publicación “Motivación 360°” estamos viviendo momentos del inicio escolar 2015; entonces considero transcribir algunos conceptos que nos da al reto de la educación; dice que la mejor herencia y única que los padres podemos y debemos darles a nuestros hijos es la educación de calidad y ellos sean los autores de lograr su propia herencia en la vida. Esa oportunidad nosotros los padres podemos crearla teniendo en cuenta algunas de las pautas:

La parte resumida de una parte del libro titula “El difícil reto de crear un ambiente de autonomía en el hogar” David, inicia esta parte con la frase “Es triste ver a un padre formando a un hijo controlado sin que se dé cuenta del daño que le está causando en su vida” David Fischman
El recrea los conceptos con cuentos amenos como el que sigue…Cuentan que un rey tenía un pajarito que podía hablar en una jaula. El rey amaba este pajarito porque era el único ser con el que conversaba. Un día, conversando con él le dijo:

_Yo soy el rey y te regalo el deseo que quieras.
_Lo único que quiero es mi libertad _le dijo el pajarito.

Pero el rey le explico que ese deseo era imposible, que él era su único amigo y que no pensaba liberarlo.
Pasó el tiempo y un día en que el rey se iba de viaje le dijo a su pajarito:

_Estoy viajando, ¿quieres que haga algo por ti?
_Sí mi rey. Quiero que, cuando esté en medio del campo, grite a todas voces que el pájaro que habla está encerrado en su casa _comento el pajarito.

Al rey le pareció muy extraño su pedido, pero accedió a hacerlo. Cuando el rey estuvo en el medio del campo, gritó mirando al cielo el pedido de su amigo encarcelado. Luego de hacerlo, un pájaro cayó al suelo y quedó inmóvil. El rey no entendía lo que pasaba, por qué había muerto un pájaro. Luego cayó otro y otro, y así cayeron más de diez. El rey pensó: “¿Será posible que estén muriendo de pena?”. Cuando el rey regreso a su palacio, le contó con tristeza a su pajarito lo ocurrido en el campo. Le conto que apenas había gritado cayeron muertos diez pájaros.
Al terminar de contar la historia, el pajarito cayó al piso inmóvil. El rey no entendía lo que pasaba. Miró hacia la jaula y vio a su mejor amigo muerto. Abrió la jaula y lo puso en la cornisa de la ventana. Cuando tenía lágrimas en sus ojos, el pajarito se levantó y voló hacia su libertad aterrizando en un árbol cercano a la ventana. El pajarito le dijo al rey:

_ Sin saberlo, me mostraste la forma de escapar de tu prisión. Pero lo más importante que he aprendido hoy es que la libertad no se pide, la libertad se toma.

Enseguida el autor dice: Cuando los padres dan una formación controlada, “encarcelan” a sus hijos en una prisión como el pajarito en la jaula. Algunos hijos reaccionan como el pajarito y se rebelan tratando de buscar su libertad, muchas veces de una forma equivocada. Otro hijos se quedan en la “cárcel” toda la vida, esperando que sus jefes, esposo (a) o amigos sean controladores con ellos y les digan lo que tienen que hacer.
Entonces que hacer, tarea difícil como la libertad del pajarito en la historia, pero…. ¿queremos que nuestros hijos vuelen?… entonces podemos considerar las 8 sugerencias que nos detalla Fischman a continuación:

1.- Establecer reglas claras, …como en un partido de fútbol…Cuales son las responsabilidades de los hijos, que pueden consistir en hacer todas sus tareas o estudiar para exámenes. También considerar las reglas respecto al orden y limpieza, con respecto a las horas de salida y horas de llegada, con respecto a las bebidas alcohólicas _en el caso de los adolescentes_, con respecto a la comunicación _cada cuanto tiempo sería bueno comunicarse con los padres cuando salen_, o si hay que avisar cuando salen de la casa, conviene aclarar todas las expectativas que tenemos de nuestros hijos. Por ejemplo yo espero que mi hijo sea honesto, que diga la verdad aunque me duela, que sea justo y respetuoso de los demás, entre otras.

Tampoco se trata que los padres impongan las reglas, pueden proponer y los hijos pueden aportar es importante escucharlos, los hijos al contribuir y participar sienten que definen su futuro. Incluso aunque no estén de acuerdo, consensuar las reglas es vital a efectos de lograr cumplir los acuerdos.

2. Promover que los hijos tengan la oportunidad de escoger y decidir dentro de los límites acordados.
Una vez definida la cancha en el punto 1, es crucial que el hijo sienta que tiene autonomía para moverse dentro de ella sin consultar a los padres todo el tiempo.

3. Promover que los hijos resuelvan y se hagan cargo de sus problemas, y evitar la sobreprotección
Todos queremos que a nuestros hijos les vaya excelente, pero muchos padres creen que resolverles los problemas de sus hijos es la forma de lograrlo. Si los padres sobreprotegen a un hijo, este perderá autonomía, porque, porque sus padres decidirán por él. La autonomía tiene un costo que es la responsabilidad; es importante que los hijos aprendan a hacerse responsables de sus éxitos y fracasos, así como de sus equivocaciones. En su lugar es mejor conversar y preguntarles que es lo que harán para enfrentar su problema, que han aprendido y que es lo que no deben hacer la próxima vez.

4. Evitar el lenguaje controlador
Evitar enunciados como los siguientes: “Se hace porque yo lo digo”, “debes hacer”, “tienes que hacer…”, “estás obligado a…”, “necesitas hacer esto”, “…no pienses, solo hazlo”, etc. Y más bien, tratar de usar enunciados menos controladores como: “Es importante que hagas esto porque…”es recomendable que hagas porque…”, “es útil porque…” “es valioso porque…”, “se alinea con tus valores en…”, etc. Explicar las razones para hacer algo que es aburrido ayuda a estar en mejores condiciones para hacerlo. También conviene evitar subir la voz para dar órdenes o hacer comentarios. Subir la voz no solo puede generar miedo, vergüenza, culpa y hasta traumas, sino que resulta en un estilo totalmente autoritario que frustra la necesidad de autonomía.

5. Evitar manipular a los hijos con la culpa
Muchos padres son controladores con sus hijos, pero lo camuflan con la culpa. Por ejemplo, cuando un padre le dice a su hijo: “Mira todo lo que yo he hecho por ti y tú no eres capaz de…”, el hijo se siente totalmente controlado. Es mejor ser transparentes, no usar la culpa y decirles a nuestros hijos lo que queremos de ellos. Por ejemplo: “hijo, es muy importante que acomodes tu cuarto porque…”. Si, además, lo que quieres que hagan sus hijos ya fue pactado en sus reglas, puede preguntarle qué está pasando para que no esté cumpliendo con sus compromisos, escuchar su respuesta y buscar soluciones juntos.

6. Permitir que los hijos puedan cuestionar de forma respetuosa las opiniones de sus padres
Queremos crear un ambiente horizontal, donde los hijos puedan expresar sin miedos sus opiniones. Ambientes al estilo castrense y vertical frustran la autonomía de los hijos, porque prefieren no decidir o no elegir en sus vidas por temor al castigo o al maltrato. Cuestionar las ideas con respeto los forma hacia el futuro como pensadores autónomos, capaces de comunicar sin miedo sus discrepancias con otros.

7. Empatizar con los hijos
A veces, los hijos pueden poner malas caras para hacer algo que no les interesa o para lo cual no están motivados, y muchas veces la primera reacción de los padres es: “Haces esto y, de pasadita, me vas cambiando tu carota”, o “deja de poner esas caras y haz lo que te digo”. Cada vez que pueda, empatice con su hijo: “Entiendo que estés molesto; sin embargo, es importante que…”. Otras veces, si es posible, espere un momento en el que su hijo no esté molesto y encuentre un espacio para hablar con él y buscar su colaboración sin imponerse sobre él.
Cuando empatizamos con nuestros hijos, les damos un espacio como personas. Reconocemos sus intereses, sus necesidades, sus opiniones y sus emociones, y les hacemos sentir que valen como personas al fomentar su autonomía.

8. Cuando un hijo se sale de los límites, manejar el episodio modelando y fomentando la autonomía.
Es muy fácil caer en el autoritarismo, levantar la voz e imponer un castigo cuando estamos molestos con nuestros hijos por romper las reglas pactadas. Pero recuerde que sus hijos también aprenden de las conductas de usted; por lo tanto, sea coherente con su manera de actuar.

Escriba su comentario No hay comentarios

Comentar con: ó
REDES SOCIALES
Videos Ver más

Cargando video...

Sociales Ver más
Chica T&T Ver más
RESPONSABILIDAD SOCIAL Ver más