AYACUCHO: EL OTRO SENDERO

Cuando me confirmaron mi viaje, al tremendamente publicitado como altamente peligroso VRAE, la verdad que dude en viajar. Pero más pudo mi aburrimiento y la necesidad de sentir algo de adrenalina, por lo que partí a Ayacucho; a quien se le conoce, como la mata de los comunistas de “sendero luminoso”, y que en lugar de iluminar algo, destrozaron al Peru. Pero bueno, al llegar pude ver un turismo incipiente, pero floreciente; porque el Aeropuerto es aún nuevo, y que la ciudad de Huamanga tiene un atractivo turístico innegable. Su parecido al Cuzco, clima, y el calor de su solícita gente, hace olvidar el paso vil del engendro comunista.

ayac2Cuando partimos al Valle de los ríos Apurimac, y el Ene (VRAE), pensé que era más o menos, como lo que conocemos de asientos mineros: Sin ley, ni orden; militarizado y con mucho temor. Pero me equivoque completamente; para empezar se nota bastante inversión pública, sobre todo en carreteras, aunque el Estado ha encargado a la empresa privada el asfaltado de una consistente vía hasta ese recóndito valle, y durante todo el trayecto de 4 horas, se nota mucha maquinaria pesada. Cuando comparo mentalmente, esa carretera, con la ridiculez de la vía Puno-Mañazo-Huataquita; el resultado, es lo mismo que consigue la gerencia privada, frente a la pública. En relación a la “militarización” no la vi; aunque la presencia de la empresa Techint, que se encarga del gasoducto de Camisea, también le ha dado vida.

Al llegar a lo profundo de la selva Ayacuchana, al límite con el Cuzco, que es la población de San Francisco; la veo con mucho desarrollo comercial. Está separada por el caudaloso Apurímac, de la primera población de la zona de selva del Cuzco: Kimbiri; pero están unidos por un puente sólido donde transitan tanto vehículos como personas. Y es un puente en forma, se nota hecho por ingenieros; y no por “ingenueros”, como la ridiculez esa que está a 10 km. de Puno. Al cruzar el puente, llegamos a Kimbiri; y el desarrollo comercial es también evidente.

ayacu1Ahora, ¿coca? He visto muchas plantaciones, en bastantes de sus montañosos cerros; es que si ésta planta puede dar cuatro cosechas al año, y con una alta rentabilidad, es un imán para los destinos, el bueno y el malo. ¿interdicción? Seguramente, pero debe ser en lugares más recónditos. Están casi todas las compañías telefónicas y presencia de entidades estatales, creo que es una buena estrategia: Combatir al narcotráfico, con represión, pero también por consunción. Y esto pasa por alternativas económicas. Una de ellas, tal vez la más eficiente e inclusiva es el Turismo. He visto Hoteles, cuyas instalaciones son modernas y aceptables, (no son como las de la zona de selva de Puno). Ahora, es evidente que falta hotelería profesional, pero eso estará sujeto a que el desarrollo del turismo obligue a la necesaria formación profesional.

En resumen: Solo conocemos el mito del Ayacucho senderista o coquero. Eso no lo he visto; sino que soy testigo de una población pujante y activa: Su vasta producción de fruta, y productos agropecuarios, impulsados por la inversión privada; son un motor. ¿Qué le falta a Ayacucho? Una mayor promoción que elimine de una vez por todas la imágen de rojo sangriento que tanto daño le ha hecho, y el estigma maligno con el que se ha bautizado a los ayacuchanos. Creo que un road-show de inversiones, puede apoyar muchísimo; eso demostrará que Ayacucho, tiene para el futuro otro sendero: El del desarrollo, por la inversión privada. Se lo merecen.

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