¡QUE TALES “PUEBLOS HERMANOS”!

Con Bolivia, tenemos una singular relación: No solo porque supuestamente estábamos unidos con ese lirismo de que los Andes y el lago nos unen; sino porque algunos comunistas que hoy tanto reclaman “nacionalismo, respeto a las costumbres ancestrales”, están en esta zona del continente. La inútil Confederación Peruano-Boliviana, que no sirvió para nada al Perú, fue la quimera del Mariscal Boliviano Andrés Santa Cruz, que pegó con saliva esta alianza, todo para auto nombrarse su gran protector. Sin embargo, ese tema de “unidad continental” como quieren los apristas, siempre ha sido política, pero nunca ECONÓMICAMENTE; por eso siempre van a fracasar todos los intentos de “unidad continental”. No sabemos qué ganaría el Perú, con un modelo del gorila Chavista (que ahora está importando petróleo), del mono Correa, la “fashion” Cristina; o de su adlátere Evo Morales: Nos conviene más unirnos con Chile, Colombia o Brasil.

 

Pero como siempre en América, en lugar de pensar en un modelo económico eficiente – como lo pensó Europa, y por eso se creó la Comunidad Económica Europea- acá se piensa primero en los diplomáticos panzones e izar banderitas multicolores “de los pueblos hermanos”. Acá primero está la absurda entelequia del Parlamento Andino, cuya utilidad es la misma que un dólar de cuero. Allá, primero se integraron económicamente, y por último se creó el Parlamento Europeo. En América, primero nos pusimos el pantalón y después el calzoncillo.

 

Y la triste realidad es que, en lugar de tener objetivos comunes con Bolivia, más nos separa el ruido político hecho por Evo; que no pierde oportunidad para humillar a Ollanta Humala. O la cantidad de veces que los peruanos, son exaccionados, encarcelados, quemados, o expulsados por los “hermanos bolivianos”. En Copacabana y Desaguadero a los peruanos, nos tratan como enemigos. Me comentaba un empresario turístico, que es devoto de la Virgen de Urkupiña de Cochabamba, que cuando quiso comprar combustible para su vehículo; no quisieron venderle “porque era Peruano” y pese a que quiso pagar más; no lo consiguió.

 

Y el Perú le ha dado todo a Bolivia, pero no sé qué hemos recibido a cambio. Por ayudarlos, tuvimos una guerra por demás sangrienta, donde el Perú perdió ricos territorios por metete; porque ni bien iniciadas las hostilidades los Bolivianos se fueron raudamente en sus ojotas, y además primero era su Carnaval. Les hemos dado la demagógica “Boliviamar”, y no hemos visto allá inversiones de fuste, ni contribución al erario nacional peruano.

 

Es más, los bolivianos quieren exportar su modelo económico. Ya hubo más de una denuncia en la que se acreditaba que los “ponchos rojos”, estaban apoyando groseramente al candidato “antisistema” que quiere reproducir en Puno, lo que Evo ha hecho en Bolivia (pero sin incendiar La Paz). Si todo eso quedara allí, hasta se podría entender las calenturas boliches. Pero lo que no se puede perdonar, es que pretendan arrebatarnos costumbres que datan desde 1791, de la “Virgen que emerge de las Candelas, y a su alrededor los diablos saltaban”. Esa evocación en danza, que haya sido copiada, y a lo mejor hasta mejorada en vestuario; no puede desconocer origen.

 

De manera que, “los hermanos bolivianos”, están procediendo como Caín. Y en Puno, tienen a muchos tontos útiles que siguen pensando en los huevos del gallo, tratando de justificar lo injustificable: Bolivia, siempre buscará sus intereses; a Bolivia no le interesa un comino Puno, los puneños, ni el Perú; menos los peruanos. Por lo que, con esta clase de “hermanos originarios”, mejor tenemos vinculación con el otro vecino, que tiene la misma concepción económica y que nunca quiso tener una guerra con nosotros. Ahí está la historia.

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