EVO Y EL TURISMO PERUANO BOLIVIANO

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Para los que tenemos lazos sanguíneos, amicales y comerciales con el país vecino de Bolivia, nos es inevitable ver sus noticias y cuándo no hacer comparaciones con el nuestro.  El régimen “radical más conservador, o el régimen conservador más radical» como lo calificara el norteamericano James Petras tiene buenas justificaciones para haber conseguido su re-re-elección el pasado domingo.

 

Respecto al Turismo, sector que vincula estrechamente Bolivia al Perú, especialmente con Puno, Evo ha logrado casi triplicar su caudal turístico, de 479,000 turistas extranjeros en el año 2004 a 1 millón 260 mil el año pasado, siendo el peruano el turista con mayor importancia en su movimiento turístico con un 34% de participación.

 

Sin embargo el turismo no se libró del aluvión de nacionalizaciones é intervenciones; en mayo de éste año a la par que tomaba las riendas de los lujosos Hotel Radisson y Hotel Plaza en La Paz, Evo creó la Empresa Estatal de Turismo para supuestamente favorecer a los menos favorecidos con ésta industria: las zonas rurales y comunidades campesinas, lo que causó revuelo en los principales gremios empresariales bolivianos por considerar una abierta competencia desleal. Se imaginan si “i-perú” y la “Dircetur Puno” empezaran a vender boletos aéreos, tours y hoteles?. De hecho el Gobierno Boliviano tiene mucho que aprender del Perú y viceversa. La “Marca Perú”, Promperú nieto del “Foptur” son excelentes referentes. Y el Perú recíprocamente tendría mucho que aprender de Bolivia que logró posicionar al Titicaca, la Quinua y la Diablada como suyos  y haberlos considerado como cuestión de Estado antes que de gobierno.

Pese a los reclamos airados del sector empresarial boliviano, la terquedad de Evo se impuso y la Boltur, empresa de turismo creada por el Gobierno “plurinacional”, ya cumplió sus 6 meses de lactar de la teta del gobierno, pese a que no sabe gatear aún, ya cometió sus primeras travesuras y tropiezos. El Hotel Plaza actualmente se encuentra embargado y en su restaurant penan almas solitarias de turistas que fueran atendidos en sus años más gloriosos. El otro paraje siniestro  a pocos kilómetros, es el Radisson, parte de la cadena hotelera de nacionalidad norteamericana, blanco preferido de los dardos socialistas, que se encuentra en la mirilla y que aparentemente correrá la misma suerte. La justificación que esgrime Evo para incursionar en el sector turismo como empresa estatal es que los “únicos” beneficiados son  las agencias de viajes, curiosa y temeraria coincidencia con algunos sectores del altiplano peruano.

 
Extrañamente la “Boltur” viene exigiendo a todas las agencias y operadoras bolivianas llenar un formulario con las tarifas confidenciales, cartera de clientes, y estructura de programas ofrecidos, es decir el “know how” de la dinámica turística, un remedo del estado interventor del Perú de los años setentas y ochentas. Por supuesto, si la ignorancia es atrevida, lo menos que se puede hacer es disimularla bien. Este es el panorama de cómo el turismo navega en el tormentoso Titicaca, centímetros más allá de nuestra frontera sur,  algo que a más de un pretendiente del sillón municipal ó regional de Puno le pica la curiosidad de repetirlo a falta de creatividad y sentido común.

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