EL PERIODISTA: MI HERMANO

La verdad que es un poco difícil escribir sobre los que escriben todos los días la historia y la histeria de la población, los primeros recuerdos de esta apasionante profesión las tengo, desde cuando mi padre Don Miguel Pino, en el alejado Huancané con otros entusiastas ciudadanos editaban un diario, o cuando en Puno, con un grupo de intelectuales, tenían un programa en la Radio Puno.

 

En los años 60´ no había otros medios de comunicación, y Puno, era realmente una Villa, pero con bastante inquietud. Quién sabe si por solo verlo, se nos metió en la vena, la constante preocupación por la difícil situación de nuestra tierra. Luego, a los años cuando el Dictador Velasco Alvarado dio su cuartelazo, y estatizó a los medios de comunicación; mi padre salió a protestar encabezando una algarada por la libertad de prensa.

 

 
Con los años, nos vinculamos fuertemente con el oficio, no me considero un periodista; pero los respeto muchísimo. No tengo el honor de pertenecer al gremio, pero estoy con ellos siempre. No soy parte de su Colegio, pero las veces en que he tenido que defenderlos, lo he hecho con gran satisfacción. Hoy, cuando veo que rostros jóvenes alegran esta profesión, siento que hay esperanza, que hay renovación; y que también hay constancia, porque muchos de aquellos periodistas que ya peinan canas, pueden sentirse satisfechos con lo que sembraron. Es un profesión de valientes, que se enfrentan contra las balas, piedras, palos; insultos. No importa, nada los detiene en la honra a su diosa: La actualidad.

 

Por eso, cuando un apasionado puneñista como Kevin Moncada, me invitó a escribir en todos los medios periodísticos en los cuales pudo mostrar su profesionalismo; nunca me negué. Sé mas bien, y pese a que muchas veces calló, que tuvo que ser la égida protectora contra muchos de mis enemigos gratuitos. Hoy, uno de sus sueños se ha hecho realidad  y creo que puede decir que ha hecho historia. Pero con su imagen, no puedo dejar de mencionar a otros jóvenes periodistas como Liubomir, Jorge, Javier, Jasmany, Arturo. Y tantos otros que normalmente dejan en alto el nombre del periodista puneño. Son parte de una Escuela, cada uno en su estilo: Jaime Ardiles, Jorge Gómez, José Carlos Apaza,  Alfonso Cuentas; Raúl Gallegos, y mi primo hermano: Juan Astorga Pino. Ojala me perdonen, a quienes los omito en estos momentos de emoción. A todos, a quienes me honran con su amistad, y a quienes muchas veces me han atacado; a todos los respeto y los admiro. Por eso digo a muchos de mis patrocinados que se quejan, de algunos excesos, que cada periodista tiene seguidores, y pelearse o insultarlos, es también hacerlo con sus lectores o escuchas. Prefiero los excesos de la prensa, a una prensa parametrada.

 

Y como dicen los ingleses: Last, but not Least (al último, pero no lo último) quiero darle un fraterno abrazo a mi hermano Oscar Pino, quien tuvo una quimera, un sueño; una aventura: Hacer un periodismo especializado en un sector vital, pero incomprendido; el Turismo. Travel & Tour, creo sin lugar a dudas que se ha ganado un espacio en esta altamente competitiva profesión.
A todos uds. un abrazo fraterno de quien no siendo periodista, siente que el periodismo es una noble y necesaria profesión. Gracias por existir, muchas gracias por ser lo que son: Periodistas.

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