EN HOMENAJE A DOS PUNEÑOS DE IZQUIERDA

Casi podría decirse que un liberal como yo, no podría hablar bien de los izquierdistas. Pues se equivocan; la mezquindad no va conmigo, y recuerdo que cuando los del grupete rojo del PUM, estuvieron en el primer gobierno regional, y pusieron como Director de Turismo a quien, gracias a su gestión Taquile, se abrió al mundo; pues y pese a que alguna vez había hablado muy mal de mí; públicamente lo felicité y mencioné algo que ha sido mi ejecutoria personal: De las personas tengo una opinión mía, no importa lo que piensen de mí. Y realmente he sentido bastante la partida de dos connotados políticos de izquierda, me refiero al caso del ingeniero Raúl Calle Rodríguez y el doctor Juan Sotomayor Pérez. Uno se lo llevó al otro.

 
Con ellos, muchas veces tuve la suerte de debatir nuestros particulares puntos de vista, de medirlos doctrinariamente, y de solazarme con sus anécdotas de viejos zorros de izquierda, pero de esa izquierda que con ellos está muriendo. Ya no veo en el horizonte marxistas doctrinarios con los que se pueda polemizar, o al menos entablar un diálogo alturado; es que ahora, la juventud “de izquierda” considera que serlo es sinónimo de andar mugriento, mal vestido, con lenguaje procaz, en manada; y con piedras a la mano; pero sin formación intelectual ni cultura ecuménica. Y ellos no eran así, defendieron su ideología; equivocada para mí, pero para ellos buena. Sintieron sus ideales y los plasmaron en su decurso vivencial. Fueron unos Señores.

 
Recuerdo con mucha pena que don Juan como Alcalde, contra viento y marea logró terminar el Palacio Municipal, el Pasaje Lima, y la remodelación de la Avenida La Torre. Yo como vecino muchas veces estuve con él, y con su querida hija Juanita; sobre todo cuando se trató de que el Banco del Sur, se afianzara en Puno. Siendo de izquierda, apoyó sin remilgos ese emprendimiento, al igual que al Fórum “Puno Zona Franca”. Don Juan siempre miró por encima de las discrepancias políticas, fue un visionario; pero antes que nada fue un puneño y un puneñista. Gracias por tu entrega Don Juan, por tu ejecutoria como hombre de derecho y como estadista. Lo digo de corazón, no solo porque como amigo de Don Miguel, mi padre; teníamos una simpatía recíproca. Al menos en vida y públicamente te hice un homenaje. Gracias por haber vivido para tu tierra Don Juan.

 
Otra ausencia que duele, es la del Ingeniero Raúl Calle, hombre de cultura ecuménica. Tozudo y constante con su quimera de izquierda, pero polemista de fina esgrima semántica. Lo conocí por dichos de mi padre, y con los años pude compartir algunos sets de televisión. El fue el que en una polémica, me endilgo el sambenito de que yo era “hombre de derecho y de derecha”; que lo recibí con buen talante. Su fina ironía, siempre fue acompasada (al igual que sus recuerdos de muchos tangos argentinos) con la defensa ortodoxa del marxismo-leninismo. Creo que él, bebió del caudal de Mariátegui, pero no solo del único texto que repiten (pero no lo leen los comunistas del medio) de los “Siete Ensayos”, sino también del “Alma Matinal”, “La Escena Contemporánea”. Tal vez mi querido don Raúl, debiste formar a cuadros políticos con cultura, antes que con ambición; con entrega, antes que para medrar. Qué pena que te hayas ido, he perdido una contraparte de fuste.

 
A ambos, que en algún lugar del cosmos estarán, mi sentido homenaje y pesar; y vaya que al igual que el viejo Marx, el modelo de libre mercado al que combatieron sigue en pie, o al menos los sobrevive.

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  1. Felipe Laura Ruelas hace 8 años

    De acuerdo al autor y con ese análisis, ningún lugar seria un destino turístico

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