UN ESPECTÁCULO PARA APLAUDIR

Emocionante la demostración de danzas, música e instrumentos musicales realizada en Puno (Perú), en ocasión del día central de la festividad de febrero. Emotiva y emocionante, con toda seguridad, para los puneños radicados fuera de los límites de nuestra tierra de origen. Nosotros no estuvimos desde el comienzo en el escenario televisivo. Pero lo que observamos fue una demostración artística compacta de identidad y su nota sobresaliente de escenificar los papeles en términos de eficiencia.

Un orden de cien agrupaciones presentes en el estadio de la ciudad, con sol pleno y luminosidad de horizonte: cadena de colorido, entusiasmo y alegría difícil de graficar en sus diferentes y auténticos valores culturales. El escenario se colmó de carnavales, danzas guerreras, pinkilladas, llameros, ayarachis, kaswas, kajelos, puli pulis, sikuris, karabotas, warakeros, kajchas, achachi khumus, chokelas, negritos. Y sigue la lista. Si este espectáculo fuera trasladado a otro escenario en Europa, Asia para una demostración luminaria, el éxito y los aplausos serían interminables.

Felicitamos y agradecemos a todos y cada uno de los cien grupos participantes; a sus integrantes, a sus músicos, a sus dirigentes por habernos brindado –en vivo y en directo gracias a la televisión del Estado- una escenografía de auténtica renovación artística, que esperamos continúe ascendente en calidad y mensaje.

Nos gustó el despliegue de los grupos participantes danzando con dinamismo y su casi uniformidad: señal de ensayo y práctica previos. Por lo demás, cada presentación resultó una sorpresa. Con algo de nostalgia, vimos el despliegue de antiguas manifestaciones, muy apreciadas por nosotros: el Carnaval de Arapa y sus banderas blancas; los Ayarachis de Paratía y otras más, presentes aún en nuestros mejores recuerdos.

En cambio, nos disgustó la denominación de “concurso” a una demostración cultural. Por otro lado, consideramos que el encargo de señalizar el inicio de cada participación con bandera verde y señales poco cordiales, puede ser mejorado. Una pregunta: por qué a los integrantes de cada grupo se les obliga arrodillarse en el suelo como saludo al público?

Dos personajes citadinos con intenciones de mandar: saco de cuero, botas largas, sombrero de explorador, un rifle que a veces cambia con una pistola, son compatibles con la naturaleza del grupo que los incluye? La figura del k’ajelo la recuerdo con un mozo bravío tocando su charango e inquietando a su amada antes de bailar. Cuando el kajelo solitario ladrón de imillas se convierte en grupo: adiós charango, ya no hay charango: se le cambia con una botella de trago.

En esta fiesta inicial, con algo de pena, faltó el aplauso colectivo del público. Puno, al parecer olvida la necesaria reciprocidad de agradecer aplaudiendo y subrayando la presencia de cada una de las delegaciones invitadas.

Olvidamos que nuestras Culturas Ancestrales, a través de sus cánticos, danzas, música, instrumentos musicales; a través de los colores predominantes en su vestimenta nos invitan a la lectura de un patrimonio que los llega de muy lejos en el tiempo y en el espacio. Es el lenguaje simbólico. Por eso resulta recomendable no poner en entredicho la significación de una danza frente a otra, en límites de un discutido “concurso” y su discriminatorio resultado en puntaje.

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