LA POLICIA EN HUELGA

Eran los turbulentos años 70´cuando debido a que un cachaco abusivo, abofeteara públicamente a un efectivo policial, que se convirtió en un detonante para exigir del entonces “gobierno revolucionario de las fuerzas armadas” y en cuyo famoso y bobo “Plan Inca” consideraba al igual que el fantasmagórico “La Gran Transformación”, todo un plan de estatizaciones (empezando por la prensa); pues reivindicaciones para la policía, estas abarcaban desde remuneraciones, hasta una completa reorganización. En esos años eran la Guardia Civil, Policía de Investigaciones, y Guardia Republicana.

Desde el lunes 3 de febrero del 1975, Lima sintió que no tenía policías, se acantonaron en el Cuartel de Radio Patrulla. El 4 de febrero, Velazco ordenó al comandante de la II Región Militar a que a sangre y fuego debelara la sedición, ante el fracaso de la comisión de “diálogo” del Ministro del Interior General Richter Prada.

De manera que la madrugada del 5 de febrero se produjo el desalojo por la fuerza de los policías que se encontraban en el Cuartel de Radio Patrulla. El populoso distrito de La Victoria fue testigo de la brutalidad del ejército. Ante este clima de absoluto caos, fueron hordas descontroladas que produjeron incendios, saqueaban todos los establecimientos, atacaban todo lo que había en pie. Los que en algún momento hemos sufrido la invasión de las tribus aimaras en Puno, podemos dar ve de lo que es el reino del espanto y del asco.

Al final, ante semejante estado de caos, Velazco declaró el estado de emergencia y ordenó a sus fuerzas armadas a reprimir cualquier asonada. (Alan García más bien prefirió que el Aymarazo dejara pestilente Puno e incendiados y saqueados todos los locales públicos y privados). El saldo fue de 86 muertos, 155 heridos, 1012 detenidos, 162 establecimientos saqueados, diarios incendiados, etc.

Y tal como sucedió años después en Puno, las hordas vandálicas, volaron con dinamita las cajas fuertes de los Bancos, y el lumpen incentivado por la impunidad, se lanzó al saqueo. Las bases de los comunistas, (Bandera Roja sobre todo, donde inicialmente militó el terrorista Guzmán) agitaban el caos.

¿Qué nos demostró esa huelga? Que no tuvimos ayer, y menos ahora un grado de civilización que sin necesidad de Policía podamos auto controlarnos. Que el Perú, requiere de la policía, y que ésta debe de estar sólidamente formada, moralmente blindada y sobre todo bien remunerada para frenar al monstruo que, lamentablemente habita en la mayoría de la población.

Ojala que la historia no se repita. Estamos a tiempo, basta de achacar las metidas de pata del gobierno a la Policía, basta de usarla como estropajo. Porque si hay una huelga policial, ya no será únicamente la insegura Lima el pasto de todos los fuegos, será ahora el caos nacional. La permanencia de un par de candelejones metidos como Primer Ministro y Ministro de Defensa, no puede estar encima de la dignidad policial.

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