EL CUENTO DE LA PRIMERA DAMA

EL CUENTO DE LA PRIMERA DAMA

Dicen que la ignorancia es atrevida; y tal vez con eso en el Perú justificamos cada barrabasada que mejor ni hacemos el recuento. Y es que nuestra ignorada Constitución Política (cada vez menos leída y tantas veces violada) no considera NI UNA SOLA LINEA, sobre tal denominación, menos le dá funciones; y tampoco responsabilidades: Jurídicamente no existe, políticamente es un virus; pero socialmente es necesaria. ¿Qué tal entuerto verdad?.

 

Y si vamos a considerar a la Primera Dama como indispensable para gobernar ¿Por qué no denominar la primera abuela, el primer hijo, la primera “trampa”?  Además, casi muy pocos se acuerdan que Alan García ofreció al fruto de sus incontables infidelidades a la imagen del Cristo Morado, e inclusive hasta lo hizo aparecer con la sufrida y prestante Pilar Nores. Y como siempre, a él si le perdonaron todo, además apareció hasta con hábito morado. Un católico completo, ¡cómo no lo vió el Papa Borgia, padre de Lucrecia y César Borgia!

Que a Nadine Heredia, le guste el protagonismo; que tiene un liderazgo político del cual adolece su opaco cónyuge; eso es público y notorio. Pero de allí a que todos los Ministros tengan que arrodillarse ante ella, que su palabra esté por encima del Primer Ministro, eso es una falta de respeto institucional y una provocación cotidiana al Estado de Derecho jurídicamente hablando. Al parecer, el Ministro de Justicia, que olvida que es el Asesor Legal de Consejo de Ministros, nunca le ha dicho al Presidente que la Primera Dama (enójense o no las feministas) tiene solamente una función protocolar y de acompañar al Jefe de Estado en reuniones oficiales. Pero de allí a que dicte, señale, y hasta enrumbe las políticas de Estado; es un gravísimo atentado contra el orden constitucional.

Y lo peor es que públicamente el Presidente de la República hace gala de su conocida ignorancia en temas constitucionales, llegando a decir que gobierna como en una familia. Solo le faltó decir que por eso maneja muchos sectores como si les diera propinas, o bota al que se le ocurre como al perro. Y la gran diferencia entre una Monarquía y una República, es que en la primera, los poderes están en una persona,con su familia (por eso hay Rey, reina, príncipes). En cambio en la República, existe una división de poderes. No hay familias oficiales; y se vota por una persona o partido, la cosa pública no se hereda como en una familia. Querer gobernar con la familia, es el principio de las dictaduras, es la negación de la República. Y eso es lo que el populismo que pervierte a Ollanta Humala no quiere hacerle dar cuenta.

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