LOS PROMOTORES TURISTICOS: SANTOS Y ADUVIRI

LOS PROMOTORES TURISTICOS: SANTOS Y ADUVIRI

Escribe: Luis Miguel Pino Ponce
Por fin hubo un Ministro que le hizo bajar de las nubes al Presidente Humala, quien acostumbra a gritar como en el cuartel, y a dirigirse a su auditorio – cada vez con más chunchos- como si estuviera ante su tropa. Fue Silva Martinot, quien dijo que Gregorio Santos hizo tanto o más daño al Turismo Cajamarquino; que Abimael Guzmán al Perú. Y eso es definitivamente cierto, me acuerdo que el pasado año, recibí una llamada telefónica de Julio Matto un empresario cajamarquino, creyente en su tierra, inversionista nacional, que en sus empresas turísticas dá empleo sano (es decir que no pide limosna al presupuesto nacional) como a 20 personas; me decía acongojado que tenía que despedir a por lo menos la mitad de su personal, porque simplemente no tenía cómo pagar la planilla. El turismo nacional era a cuenta gotas, el receptivo inexistente; y de cuando en vez caía una “parejita” de empleados públicos del Gobierno Regional que usaban su hotel para encuentros furtivos a cuenta del presupuesto nacional; pero nada más. El turismo estaba muerto. Cuando le retruqué porque no protestaban públicamente, al menos con una carta – como cuando yo la hice en Junio del 2011, que la leyò Rosa María Palacios- y tuvo sus repercusiones; pues me contestó que en Cajamarca era diferente: Gregorio Santos y los vándalos de Patria Roja, y otros grupillos proto-terroristas; pues sometían a una cacería de bruja a todos los empresarios, y al igual que en Cuba, promovían los saqueos, las “expropiaciones”; sin que la Policía, ni los alegres Fiscales hicieran algo. Ni un solo disparo, ni un detenido. Un típico estado dentro de otro; esa es pues la estupidez de la “regionalización”.
Pero todo ese drama, que ahora lo recuerdo como si fuera ayer; me hizo evocar con pavor y asco la invasión de las tribus aymaras, encabezadas por el siniestro Aduviri, que mostró al mundo el grado de perversión, de hediondez, y de desprecio por la civilidad que los caracteriza a los “originarios”, y yo no tengo pelos en la lengua, y digo de frente y por escrito lo que muchos empresarios piensan, pero como tienen más miedo que siete viejas pues prefieren hablar a media voz. Yo ataco, y acuso de frente: La invasión de las tribus aymaras, ha hecho de Puno, ejemplo de vesanía y de impotencia del Estado de Derecho. Y eso aupado a la falta de glándulas de todas (absolutamente todas) las autoridades, que en lugar de pedir represión para escarnecer a los vándalos, prefirieron como el Alcalde de Puno, salir hasta en marcha para solidarizarse “con los hermanos aymaras”; mientras que éstos “hermanos” demolían a orines y otras cosas más execrables, años de trabajo del Sector Privado de Turismo.
Pero, ¿a que viene este comentario? Pues que las últimas misiones comerciales, entre ellas la de los países árabes, que lo que más tienen son millones, pues han decidido invertir en el Turismo, pero solo en Trujillo, Lima, Arequipa y Cuzco; menos en Puno, y obviamente tampoco en la convulsionada Cajamarca. Ese es pues el vil legado de las “organizaciones populares”, que son grupillos de vándalos y saqueadores, que para lo único que sirven es para ensuciar las ciudades, agitar a los pasmados, y todo bajo la complaciente mirada de algunos magistrados que prefieren el sueldo sin problemas,  a tomar decisiones quirúrgicas que requieren las glándulas bien puestas. Ojala que de esto se acuerden todos, y no vuelvan a elegir a gobernantes sin gobierno,  ni coraje como Alan García Pérez.

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