VENEZUELA, EL ENEMIGO DEL TURISMO

VENEZUELA: EL ENEMIGO DEL TURISMO
De todos mis viajes al extranjero realizados en los últimos dos años, sin duda el más alucinante, peligroso,  y nada recomendable fue el realizado a Venezuela. En efecto, para viajar a ese país cuyas bellas mujeres abundan tanto como el petróleo, pues se debe de tener invitación legalizada por un Notario de Primera Categoría, de DOS ciudadanos; si vas de Turismo y no conoces a nadie, pero quieres conocer, pues debes de acreditar RESERVA CONFIRMADA en un Hotel; pero como solamente los de 4 o 5 estrellas aceptan reservaciones, pues  ya se pueden imaginar. No importa solamente el boleto de viaje – desde luego ida y vuelta- . Y ya se pueden imaginar las preguntas que tiene que soportar un turista para que solamente le “den el privilegio de conocer la patria del socialismo (o zoocialismo) del siglo XXI, del inmarcesible patriota latinoamericano, el ínclito Simón Bolívar”. ¿De donde viene? ¿Para que viene? ¿Qué va a hacer por acá? ¿Con quienes se va a encontrar? ¿Cuál es su itinerario? A ver, vamos a confirmar si es cierto su boleto de regreso. Claro  que ante tantas preguntas, los comunistas que odian al capitalismo, pues su ideología se va a la basura con solo mostrarles 50 dólares (más o menos como cuando aquí en Puno, los comunistas hacen sus bloqueos de carreteras para pedir plata). Y desde luego soportar ver ese color rojo, que es tan común en esa lacra llamada comunismo. (La gran cantidad de ignorantes comunistas que hay en Puno, no saben que fue Marx quien calificó de imbécil, y archiegoísta a Bolívar)
Lo peor – si lograste pasar por migraciones- y quieres tomar un taxi; pues resulta que te enteras que la “gran patria socialista” ha logrado “nacionalistamente” poner el “Bolívar Fuerte” (su moneda oficial) nada menos que a 2.30 por dólar imperialista;  y que solamente se puede cambiar en agencias oficiales (más o menos como otro bobo comunista, Velasco Alvarado hizo en la década de los 60-70). Sin embargo, el tipo de cambio real es nada menos que de 9 Bolívares (nada fuertes) por dólar. Pero como todo esta prohibido, pues  te lo cambian hasta a 8, y debajo de las escaleras, furtiva y asustadamente; porque si viene un uniformado (es decir lo peor de las dictaduras: Indígenas comunistas, uniformados) pues se queda con el dólar “para pisotearlo por ser arma del imperialismo”, y claro que lo pisotean en su bolsillo. Esa es la “patria zoocialista” que muchos tarados aspiran para el Perú.
Y bueno, si como turista, sales mareado del Aeropuerto de Maiquetía (con su arquitectura de los 80`s) pues debes de subir (Caracas esta como a una hora) hasta la capital. Al arribo el panorama es de pura propaganda política. Las chozas, están pintadas con el rostro del gorila comunista, pero solamente para que nadie se dé cuenta de la miseria de sus pobladores, y en cada cuadra hay un lema con el rostro de Chávez: “Siga pá lante comandante” “Viva Venezuela territorio liberado” (de que?) “Contigo hasta la muerte” “Con el puño en alto viva la revolución”. O sea toda la monserga comunista que todavía algunos ingenuos dicen en Puno. Y la verdad es que la jerga comunista de los años 60, hace juego con la arquitectura detenida en el tiempo.
Lo triste es que no hay inversión en hotelería, ni en servicios turísticos. Sus hoteles de 3 estrellas, no pasan ni por una estrella comparados con los de Puno; se quedaron en los años 80, con los adelantos de ese entonces, con sus limitaciones de esos tiempos. Todos los propietarios tienen temor a que el “comandante” organice una de sus orgías de fondos públicos (llámese “actos de masas”) donde traen a toda una retahíla de esos a quienes no les gusta trabajar sino medrar de los recursos públicos (se llaman comunistas en toda parte del mundo), y si son los indios del Orinoco, con sus plumas incluidas, pues mejor; entonces tiemblan los hoteleros, porque los tienen que alojar, alimentar, y soportar sus hedores. ¿Y quien paga la cuenta? Pues el “Comandante Hugo Chávez” ha prometido que la “patria socialista” la pagará. Los pocos hoteleros que se atrevieron a cobrarle, pues hasta la fecha no regresan; están en un siniestro edificio en una loma que es de prisión de Seguridad del Estado. Yo sentí una atmósfera de miedo, de inseguridad y de desconfianza. Y no importa que tengan ocho líneas aéreas interregionales; no hay turistas, y lo máximo que vi eran ejecutivos españoles que hacían grandes negocios sacando el petróleo que la “patria socialista” se las regalaba; o ejecutivos iraníes, que venden autos con fecha de vencimiento: A los tres meses se malogran. Y también vi cubanos, desde luego que de lo único que hablan es de Fidel y la revolución. El clima de inseguridad es tremendo, vi a mucha gente caminar a plena luz del día con fusiles recortados, con ametralladoras, y vaya si es cierto: Más caro me costó comprar una Coca Cola “imperialista” que un litro de gasolina. Salí espantado de Venezuela, que pena que este gran país tenga ese mono comunista como gobernante; no se merece eso la patria del lingüista Andrés Bello. En fin, ojala que nunca tengamos algo así acá; aunque haya algunos despistados Alcaldes que poco les faltan para eso, claro que con su proverbial falta de cultura ecuménica es posible.
Ya de retorno, y al bajar en Lima (pese a que es una de las ciudades que menos me gusta) sentí aires de libertad económica y política. Y en migraciones, a los venezolanos que llegaban conmigo, pues el Oficial de Migraciones les dijo: Bienvenidos al Perú, ¿cuánto tiempo QUIEREN QUEDARSE?, los venezolanos confundidos preguntaron ¿puede ser una semana?, y el oficial contesto: ¡Quédense un mes, bienvenidos! Ojala que siempre escuchemos eso. Ojala.

VENEZUELA: EL ENEMIGO DEL TURISMO

 

Escribe: Luis Miguel Pino Ponce

 

De todos mis viajes al extranjero realizados en los últimos dos años, sin duda el más alucinante, peligroso,  y nada recomendable fue el realizado a Venezuela. En efecto, para viajar a ese país cuyas bellas mujeres abundan tanto como el petróleo, pues se debe de tener invitación legalizada por un Notario de Primera Categoría, de DOS ciudadanos; si vas de Turismo y no conoces a nadie, pero quieres conocer, pues debes de acreditar RESERVA CONFIRMADA en un Hotel; pero como solamente los de 4 o 5 estrellas aceptan reservaciones, pues  ya se pueden imaginar. No importa solamente el boleto de viaje – desde luego ida y vuelta- . Y ya se pueden imaginar las preguntas que tiene que soportar un turista para que solamente le “den el privilegio de conocer la patria del socialismo (o zoocialismo) del siglo XXI, del inmarcesible patriota latinoamericano, el ínclito Simón Bolívar”. ¿De donde viene? ¿Para que viene? ¿Qué va a hacer por acá? ¿Con quienes se va a encontrar? ¿Cuál es su itinerario? A ver, vamos a confirmar si es cierto su boleto de regreso. Claro  que ante tantas preguntas, los comunistas que odian al capitalismo, pues su ideología se va a la basura con solo mostrarles 50 dólares (más o menos como cuando aquí en Puno, los comunistas hacen sus bloqueos de carreteras para pedir plata). Y desde luego soportar ver ese color rojo, que es tan común en esa lacra llamada comunismo. (La gran cantidad de ignorantes comunistas que hay en Puno, no saben que fue Marx quien calificó de imbécil, y archiegoísta a Bolívar)Lo peor – si lograste pasar por migraciones- y quieres tomar un taxi; pues resulta que te enteras que la “gran patria socialista” ha logrado “nacionalistamente” poner el “Bolívar Fuerte” (su moneda oficial) nada menos que a 2.30 por dólar imperialista;  y que solamente se puede cambiar en agencias oficiales (más o menos como otro bobo comunista, Velasco Alvarado hizo en la década de los 60-70). Sin embargo, el tipo de cambio real es nada menos que de 9 Bolívares (nada fuertes) por dólar. Pero como todo esta prohibido, pues  te lo cambian hasta a 8, y debajo de las escaleras, furtiva y asustadamente; porque si viene un uniformado (es decir lo peor de las dictaduras: Indígenas comunistas, uniformados) pues se queda con el dólar “para pisotearlo por ser arma del imperialismo”, y claro que lo pisotean en su bolsillo. Esa es la “patria zoocialista” que muchos tarados aspiran para el Perú.Y bueno, si como turista, sales mareado del Aeropuerto de Maiquetía (con su arquitectura de los 80`s) pues debes de subir (Caracas esta como a una hora) hasta la capital. Al arribo el panorama es de pura propaganda política. Las chozas, están pintadas con el rostro del gorila comunista, pero solamente para que nadie se dé cuenta de la miseria de sus pobladores, y en cada cuadra hay un lema con el rostro de Chávez: “Siga pá lante comandante” “Viva Venezuela territorio liberado” (de que?) “Contigo hasta la muerte” “Con el puño en alto viva la revolución”. O sea toda la monserga comunista que todavía algunos ingenuos dicen en Puno. Y la verdad es que la jerga comunista de los años 60, hace juego con la arquitectura detenida en el tiempo. Lo triste es que no hay inversión en hotelería, ni en servicios turísticos. Sus hoteles de 3 estrellas, no pasan ni por una estrella comparados con los de Puno; se quedaron en los años 80, con los adelantos de ese entonces, con sus limitaciones de esos tiempos. Todos los propietarios tienen temor a que el “comandante” organice una de sus orgías de fondos públicos (llámese “actos de masas”) donde traen a toda una retahíla de esos a quienes no les gusta trabajar sino medrar de los recursos públicos (se llaman comunistas en toda parte del mundo), y si son los indios del Orinoco, con sus plumas incluidas, pues mejor; entonces tiemblan los hoteleros, porque los tienen que alojar, alimentar, y soportar sus hedores. ¿Y quien paga la cuenta? Pues el “Comandante Hugo Chávez” ha prometido que la “patria socialista” la pagará. Los pocos hoteleros que se atrevieron a cobrarle, pues hasta la fecha no regresan; están en un siniestro edificio en una loma que es de prisión de Seguridad del Estado. Yo sentí una atmósfera de miedo, de inseguridad y de desconfianza. Y no importa que tengan ocho líneas aéreas interregionales; no hay turistas, y lo máximo que vi eran ejecutivos españoles que hacían grandes negocios sacando el petróleo que la “patria socialista” se las regalaba; o ejecutivos iraníes, que venden autos con fecha de vencimiento: A los tres meses se malogran. Y también vi cubanos, desde luego que de lo único que hablan es de Fidel y la revolución. El clima de inseguridad es tremendo, vi a mucha gente caminar a plena luz del día con fusiles recortados, con ametralladoras, y vaya si es cierto: Más caro me costó comprar una Coca Cola “imperialista” que un litro de gasolina. Salí espantado de Venezuela, que pena que este gran país tenga ese mono comunista como gobernante; no se merece eso la patria del lingüista Andrés Bello. En fin, ojala que nunca tengamos algo así acá; aunque haya algunos despistados Alcaldes que poco les faltan para eso, claro que con su proverbial falta de cultura ecuménica es posible.Ya de retorno, y al bajar en Lima (pese a que es una de las ciudades que menos me gusta) sentí aires de libertad económica y política. Y en migraciones, a los venezolanos que llegaban conmigo, pues el Oficial de Migraciones les dijo: Bienvenidos al Perú, ¿cuánto tiempo QUIEREN QUEDARSE?, los venezolanos confundidos preguntaron ¿puede ser una semana?, y el oficial contesto: ¡Quédense un mes, bienvenidos! Ojala que siempre escuchemos eso. Ojala.

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  1. SAMUEL hace 9 años

    Cuanto razón tienes Miguel. Ojalá en nuestra patria nunca suceda el «modelo bolivariano zoocialista», aunque por acá tenemos varios desubicados k’usillos seguidores del gorila que arruinó un precioso país.

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