LA GENERACIÓN PÓKEMON.

Cual virus informàtico, y justamente producto de la cibernética (que estoy seguro que ni el 1% de la juventud actual puede conceptualizarla ), es la nueva generación. Que cree que tiene derecho a todo, pero ninguna obligación. Y claro, es que son sus padres quienes confundiendo obligación con devoción, los han acostumbrado a que todo tipo de caprichos materiales sean cubiertos ipso facto. No importa que para cubrirlos el padre trabaje como taxista por la noche, y en el dìa como obrero eventual; y también como ambulante, y si no tiene el ya popular “juicio de alimentos”. Y la madre, busque empleo en cualquier entidad del estado – soportando groseras insinuaciones de un rechoncho “Jefe de Personal”, o siendo obligada a dar el “diezmo”-, o venda cualquier producto cosmético. No, para la generación pòkemon, es problema de “sus viejos”, èl como es un regalo de Dios, tiene derecho a exigir el “celular de última generación”, la ropa de marca, el pollito a la brasa, o a consumir comida chatarra. Y pobre que en su casa no tenga su plasma. Lo peor, es que como para las “nuevas tendencias educativas”, resulta que uno no puede estudiar sin “material psicopedagógico” (palabras bobas que solo sirven para inducir a la compra de cualquier cosa) los padres son inducidos hasta a comprarles lap-tops en lugar de libros (esto fuera de los 500 “inútiles” escolares), para que sus hijos resulten “chateando” y escribiendo luego de cualquier forma y exhibir orgullosamente su absoluta ignorancia gramatical ù ortográfica; y todo bajo el aplauso de sus padres, hoy llamados “cajeros automáticos”.

Ademàs, es la caja boba (la t.v.) la que induce a la estupidez ¿No son acaso materia de emulación, las modelitos tan lindas como burras, que orgullosamente tienen tantas curvas como materia fecal en el cerebro?, a tal extremo que confunden a Abimael Guzmán con Miguel Grau, y que hasta creen que fuè Mario Hart el descubridor de América “porque es en América donde se le vé”. Es que resulta que hoy, si un estudiante de la generación pókemon, no puede leer más de un párrafo sin que le de sueño, resulta que necesita “un psicólogo” y no un par de correazos. Además, ¿Cómo van a disciplinarlo con violencia? Si las modernisisimas tendencias de la pedagogía marciana y venusina, dicen que eso no se puede hacer. Es que todos creen que enviándole al Colegio (perdón ahora se dice “Institución Educativa”) se va a componer el desorden en la familia, donde el joven tiene tres padres y dos madrastras, y que recibe como ejemplo un padre borracho y acosador, o un padrastro violador y una desentendida madre, que cree que contribuye a su crecimiento sano, comprándoles gaseosas. Resultado: El índice de lectura y comprensión lectora peruana están cada vez peor, ya por debajo del promedio africano. Y si hablamos de orden, urbanidad y de disciplina, esas son palabras de significación desconocida. Por eso tenemos cada vez más profesionales mediocres, que consideran que conseguir el título, es como una patente de corso, para que la sociedad este obligada a darle el cargo de gerente, director o de jefe; y encima con el sueldo que quieran. Lo que no se está entendiendo es que si no se va a poner orden en la familia, no se podrá poner orden en la sociedad. Es que son los padres quienes primero deben tener responsabilidad para eso; es decir que no se trata de revolcarse con cualquiera después de una “pollada” o de “cuatro jarras”, sino que entender que traer hijos al mundo es una grave responsabilidad, y no es para que “CunaMàs” o “QaliWarma” se entiendan de ellos.

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