En los últimos años se ha intensificado el debate respecto a la representatividad del sector turismo en el Cusco y, de manera particular, sobre la distinción entre lo formal y lo informal. Según el Directorio Nacional de Prestadores de Servicios Turísticos Calificados del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), a nivel nacional se cuenta con 30,639 prestadores formales. De este total, el Cusco concentra 13,261 registros, lo que equivale al 43.3% del universo nacional.

Entre los cargos desempeñados, regidor de la Municipalidad de Machupicchu (2011-2014), decano del colegio de licencias en turismo del Cusco (2018-2020) y actual presidente del consejo consultivo de turismo de Machupicchu.
La composición de estos prestadores en la región es diversa:
Establecimientos de hospedaje clasificados y/o categorizados: 469
Agencias de viajes: 3,175
Restaurantes categorizados y/o calificados: 35
Guías de turismo: 9,582
Cabe precisar que en algunos casos, como el de los restaurantes, la inscripción en el directorio es opcional y solo se realiza cuando se busca obtener la categoría de “turístico”. Estos datos evidencian que la formalidad en el sector no siempre responde a una obligación normativa uniforme, sino a la necesidad de reconocimiento frente al mercado.
Ahora bien, la estadística oficial no refleja a la totalidad de actores que forman parte de la cadena de valor del turismo. Actividades fundamentales como la de los porteadores (10 000), arrieros, transportistas turístico, transporte en general, artesanos (15 000) y otros servicios complementarios quedan fuera de este marco, a pesar de ser formales y su rol clave en la experiencia turística.
De acuerdo con datos oficiales, en Cusco más de 100 mil personas trabajan en el sector turismo, de manera directa o indirecta, dentro del ámbito formal y otro porcentaje en el informal.
Ante este panorama surge una pregunta central:
¿Existe en el Cusco una sola organización que represente de manera legítima a todos los presetadores de servicios turísticos formales?