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sábado, agosto 23, 2025

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DIABLURAS EN LAS FIESTAS DE AREQUIPA

Una cosa es la Diablada, la danza tradicional peruana que ilustra la lucha entre las fuerzas del bien y del mal y en el que se mezclan elementos prehispánicos y cristianos. Lo otro es la Diablura, signo de perversión y festín. Con motivo de las fiestas jubilares que dieron inicio a Agosto, el mes festivo de la hermosa Arequipa, sus autoridades principales, Gobernador y Alcalde provincial, optaron por lo 2do. haciendo que una fiesta de celebración y alegría que debería ser compartida con sus hijos natos y otros adoptivos, convergiendo en una sintonía y motivo de reconciliación é inclusión. Nada de ello sucede, conscientes acaso de su impopularidad desbordante de ambas autoridades “mentes gemelas”, prefieren obedecer las diabluras de sus asesores para enfrentar, prohibir, amenazar, renegar contra sus vecinos, pensando tal vez de que su alicaída imagen sea desenterrada y sacudirse asi del barro que ellos mismos juntaron, al igual que el presidente guerrillero Petro, el “comandante Kakas”, salvando las diferencias, por supuesto.

La columna del Director

Una mezcla de apartheid cholo, racismo serrano y vanidad chamuscada, a sabiendas que Arequipa es la confluencia feliz de esfuerzos, trabajo, cultura, no solo de vecinos nacionales sino de corrientes venidas de ultramar y que han logrado forjar un ejemplar de especiales características de peruanidad. Lo cierto es que licuar lo político con lo festivo, para lavar la cara de autoridades, da como resultado un peligroso y venenoso cocktail anti digestivo.

A festejar Arequipa, cuna de otroras revoluciones, con tus hijos naturales, y tus hijos adoptivos, los que te debemos mucho de nuestra formación, nuestro trabajo, nuestras conquistas y logros, no dejaremos que la discordia o el egoismo ensombrezcan tu cumpleaños. Bailemos en tu cumpleaños con Diablada, carnaval, Pampeña y Wititi, y también con el Qashua Tusuy de Cayarani aunque se parezca demasiado al Qashua de Chimbivilcas cusqueño ó el Carnaval de Arapa puneño, no importa. Que un decreto regional ó municipal no te ordenen alegrarte, ni obligarte a odiar ó envidiar a los demás. Que el incomparable choclo cusqueño con la ocopa arequipeña ó la tunta puneña con queso bailen juntos y no solo nutran cuerpos sino almas.

Vaya mi saludo a ésta noble y leal y hospitalaria Arequipa, como su hijo adoptivo, en la que pude cosechar buenos amigos, labrar trabajo, ser muchas veces voz de los que no tienen voz, acaso por ello la inconformidad y rebeldía del arequipeño sea químicamente más contagiosas que otras virtudes. Que ninguna diablura ose detener tu mejor destino.

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