EL DERECHO A LA INFORMACIÓN O AL DESPILFARRO?

Luis Miguel Pino Ponce

No soy aprista, ni menos fujimorista; más bien liberal por convicción y temperamento. De manera que no dependo de pedir limosnas al gobierno de turno, o recurrir al vil chantaje de presentar facturas de “ocasionarios”, a los tagarotes de los Alcaldes o Gobernadores Regionales. Soy testigo de excepción de que algunos pseudo-periodistas en Puno (seguro a nivel nacional también) que, con el cuento de “hacer publicidad de los logros”, editaban veinte ejemplares, y con éstos pasaban factura a cierto Alcalde, para su pago. Otro, más bien prefirió enviar a los empleados de su canal de TV, para que engrosara las planillas municipales.

Pero también conozco a otros bichos devoradores del presupuesto nacional: Ahí está un cuestionado Rector de una Universidad Pública, el Director de un Proyecto Internacional, y otros saurios; que con el presupuesto se hicieron “autobombos”.

De manera que, echa esta salvedad, debo decir que esta tan criticada Ley (30793) que regula el gasto de publicidad del Estado peruano, me parece que es positiva. No entiendo que “Derecho Constitucional” está afectado. ¿A la información? ¿Creen Uds. Que no se “voltean las noticias” de acuerdo a los intereses personales o empresariales?. ¿A la educación? ¿Creen Uds. Son educativos esos bodrios como “Esto es Guerra” y “Combate, cuyos “modelitos” son tan bonitos como burros? ¿A la libertad de expresión? No estamos en Venezuela o Cuba, o Corea; y cada quien critica como le viene en gana y por los medios que crea. Así que, no creo que tenga algo de “inconstitucional” esta norma. Ahora, la verdad es que a los principales grupos periodísticos empresariales, les duele no en la conciencia; pero si en la billetera, perder los S/ 571.564,406 gastados en publicidad estatal desde el 28 de julio de 2016 (el cálculo es que PPK, gasto un millón de soles diarios).

Claro que, conociendo que ese grupo de carcamanes que son los miembros del Tribunal Constitucional, y sus “asesores” un grupillo de locas; y que cambian de criterio como de ropa interior; van a buscar en los tratados de “los grandes juristas de fama cósmica”, cualquier subterfugio, para decir que es “inconstitucional” que el Estado cierre el caño del dispendio publicitario. Y consecuentemente volverán las oscuras golondrinas. Y la verdad, no entiendo qué gano el Perú, con semejante dispendio de un millón al día, ¿No creen Uds. Que con el 10% de esa cantidad, se podía dotar de viviendas básicas a las poblaciones altoandinas que solo les queda la limosna? Pero no, como vivimos en Suiza, otra vez saldrán las “teorías super modernas de las grandes tendencias constitucionales marcianas” para ilustrarnos y enseñarnos que es un gran negocio vivir de la publicidad estatal. Y seguro que tanto las ONG`s comunistas y sus ayayeros que también viven del presupuesto nacional, van a respaldar semejante criterio; pero al común ciudadano no creo que le importe mucho esas teorías, sino simplemente que nos vamos a ahorrar millones. Ahora, si se trata de hacer empresa a costas del presupuesto nacional, así cualquiera es brillante empresario ¿verdad?

Y es que no hay mejor publicidad que una obra pública útil, oportuna, y con manejo honrado de sus recursos; porque como decía el flamígero Manuel Gonzales Prada, una obra pública sin honradez, tiene la misma utilidad que las rosas en el fondo de un sepulcro. No se dejen engañar por campañas de “defensa a la libertad de expresión”, porque con esta ley, no hay derecho constitucional alguno en riesgo. Además, las campañas a emprenderse “desde la capital”, no creo que le interesen a la prensa provinciana, que no es “presupuestìvora” (salvo excepciones) la misma que en forma heroica y valiente subsiste, haciendo realidad el derecho a la libre expresión y a la información.
Pero todo estaría muy bien, si no es porque la vaca (¿o chancha?) naranja  y el búfalo, no se acuerdan que fueron terneras. Porque cuando los Fujimoristas y los apristas, fueron gobierno, gastaron a manos llenas comprando periódicos, o alquilando líneas editoriales y nadie les puso límites. Y hoy, cuando no son gobierno, sino oposición, ahí si solícitamente se rasgan las vestiduras. Como ven, la política -como decía Luis Alberto Sánchez-, es la ciencia de lo posible: Si antes era bueno, hoy puede ser malo. 

 

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