EL GALÁN DEL GOBIERNO REGIONAL.

Luis Miguel Pino Ponce

“…En un lugar del sur peruano, cuyo nombre no quiero acordarme, había un impresentable personaje llamado Sancho Panza andino.”  (Perdóname Cervantes por parafrasearte de esta vil manera). Y debido a que, tal como decía Jorge Luis Borges “La democracia es un abuso de la estadística” resultó siendo elegido Gobernador Regional. Y así como él, otro de su misma camada fue elegido Alcalde de la ciudad del pestilente lago, estos personajes podrían ser hermanos. Tienen las mismas mañas, suerte, hablan (a veces) igual, y siempre se han rodeado de ganapanes que no tuvieron más mérito que el de las circunstancias,  y en otros casos, por haber sido dirigentes rentados de su particular y siniestra universidad, de la cual fue factótum durante muchos años. A uno de ellos, por su angurria, le descubrieron lo que al otro todavía no, y fue a reflexionar por algún tiempo al penal de Yanamayo, para ver el pestilente lago a cuadritos. El otro, piensa que no le pasará nada, pero como a cada chancho le llega su “San Martín”, solo es cuestión de tiempo.

Pero resulta que, las poblanas costumbres de Sancho Panza, se le escapan por los poros (o por su panza). ¿Será por eso que cuando va a Lima, a “gestionar” algo para su conflictiva y roja región, se burlan de él y de lo que representa? Bueno, pero el hecho es que el susodicho, fue filmado en la acostumbrada forma provinciana de tomar en la tienda de la esquina con algunos de sus guaraperos metidos a acólitos, con fecha de vencimiento ya pactada. Y claro, como para Sancho Panza, el cargo de gobernador regional vale tanto como el rectorado de una universidad, famosa por entregar títulos “delivery” a fantasmales estudiantes, se despachó a su regalado gusto (¿o chancho?) sobre cómo él se ve, se conceptualiza y reconoce: “…¡Ah! Al que es bueno, así corrupto; cinco mujeres tiene!…” A confesión de parte, relevo de prueba; decimos los abogados.

Pero, al escuchar eso, uno se pone a pensar que éste debe de ser muy infeliz, porque si es bien difícil entender a una mujer, ya me imagino con cinco. Tal vez entonces resulte útil (para la psicología animal) investigar quienes fueron aquellas que perdieron el gusto (o lo alquilaron). Y como su ovejuno pleno de Consejeros Regionales hasta ahora no saben para qué están; tal vez ahora puedan dedicarse a investigar quienes son “las cinco mujeres del chancho”. ¿A lo mejor, estarán dentro del pleno? ¿Alguna entre las prestas funcionarias de confianza? ¿Desecharemos a las técnicas? ¿Discriminaremos a las que ingresaron en esta gestión? Hercúlea tarea que les espera a los sacrificados “sonsejeros regionales”. Otra cosa no les podemos pedir, porque de ahí, a que se pronuncien en contra de semejantes expresiones, para nada. Tienen demasiados “anticuchos” que pueden ventilarse en público.

Sin embargo, fuera del chascarro, nos revela por completo la calidad de hombres públicos que tenemos. Ahí están los “hermanos originarios”, a quienes no les importa en lo más mínimo el cargo, ni a quienes representa. La vorágine de la corrupción los ha devorado por completo. Y otro capítulo merecen sus “asesores”, esos que pretenden vestir al chancho como seminarista, pretendiendo interpretar lo que dijo, pero no dijo. Aunque ya uno de sus “ayayeros” (ex – dirigente de su universidad)  ha salido a decir: “A última hora qué, total será con su plata”. Lamentablemente ésta alejada región del contaminado lago, no tiene a la vista algo mejor; vemos a cada saurio como candidato, que cuando pasen los años, seguro estoy que “Sancho Panza” y sus cinco mujeres, quedará más bien como el cura de la iglesia de pueblo joven y sus cinco devotas hermanas pías.

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