LA PARIHUELA DE PPK.

Luis Miguel Pino Ponce

La coyuntura política generada, por cada disparate que habla el Presidente (quien al parecer o no tiene asesores, o simplemente no los escucha) hoy, una vez más, le ha hecho meter la pata, demostrando que, también como chef de comida peruana; es tan bueno como un norteamericano preparando una sabrosa “huatia puneña”; o un francés, una pachamanca.

Si como “bussiness man”, PPK; era un triunfador. Como gobernante es un desastre. Pero intentemos entender que es lo que le pasa a su “culinaria histórica”, porque resulta que si desde Japón, y recuperando para el País del Sol naciente, el peruano ceviche; o para los camelleros árabes, la serrana pachamanca. ¿Con que cara luego reclamaremos el pisco, el “beso de moza”, o los “picarones”; si el propio Presidente nos ha endilgado el mote de copiones?

Si quiere mostrarse como chef político, debería empezar por ese “perejil pasado”, lleno de apetitos por cargos públicos llamado “Peruanos por el Kambio”; y que literalmente al gobierno le es tan útil como una lechuga malograda. Además, hay cada molusco como Gilberth Violeta, y lo que queda de su entorno; que con ellos se puede preparar una “chanfainita”. Porque si necesitan algo de condimento, no creo que la encuentren en la famosa “Meche” Araoz, porque para política es tan buena, como seguro en la cocina (¿se imaginan viéndola siquiera freir un par de huevos?). Y si hablamos de “Carlitos” Bruce, seguro que lo usa como una “especie” de “doble uso”. Además, le gusta.

Es que ya no creo que la “Pachamanca de PPK”, tenga algo de sabor, más bien si el olor de muchas malas yerbas; que le deben dar tanto gusto al menú, como Marilú Martens al Sutep; o alguna “huevera pasada” como el rostro de Vizcarra y el proceder de Basombrìo. Y es que los que conocemos el extranjero, sabemos que el gusto peruano es sumamente exquisito. Y que el gusto de PPK, está más o menos dirigido por la mostaza “Kelloggs”, no por el sabor que entrega el vital rocoto arequipeño. Y que seguramente él, no distingue entre el sabor de un chicharrón, con el de un “Texas Bbq”.

Ya me imagino, es capaz de preparar un ceviche con lima, y no con limón. Total: Los dos son vegetales, verdes, y con contenido de vitamina “C”. Y es por eso, que justamente anda desubicado, y con graves problemas de olfato político. Parafraseando a Rousseau, que decía que quienes quieran separar la moral de la política; no entenderán ninguna de las dos; el caso de PPK, podría servir para decir: “En el Perú, los que quieran separar la culinaria de la política, terminan hechos un arroz con mango”.

El problema es que del menú, de dos mil soles al mes; entregados de última hora a los profesores; ya tiene el sabor de un menú de la semana pasada, y no se trata de “echar más agua al caldo para que alcance”; porque si para ellos va a alcanzar, con justa razón los trabajadores del Poder Judicial y otros que alistan tenedores, van a reclamar.

Por eso, se requiere un cambio de equipo, que no piense en recoger cualquier “atado” del mercado político, sino realmente gente que quiera comprarse el pleito, y que tal como pasa en la mayoría de hogares peruanos, donde la madre hace maravillas para entregar el almuerzo, haga lo mismo en el gobierno. Es decir: Tome decisiones ¿no hacen eso acaso, todos los días de la semana las madres de familia en el Perù?

Y no tenemos hasta la fecha ni recursos para llenar la olla, ni plan para generarlos; mientras tanto el “Cuy”, cree que entregando una sopa aguada va a contentar. Ya hay muchos y dentro de su propia cocina ministerial, que quieren hacer un “Cuy chactao” con él, no importa que su sabor sea tan insípido como un “pollo a la brasa” chileno. Igual lo van a cocinar.

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